Por Hilario Ramirez

Hoy está siendo cuestionada esa organización no partidista, por haber participado en obtener recursos millonarios de USAID para incidir, manipular a los votantes para que entendieran que los supuestos corruptos del PLD debían disolver a ese partido que era mayoritario.
En este momento los dominicanos desconocen quiénes son los verdaderos y reales corruptos, porque los acusadores, similar a la frase dominicana «entre macos y cacatas» se mezcló la impunidad bajo la revelación lingüística de Milagros Ortiz y su concepto Subsanable.
Al parecer dentro de la intencionalidad junta a significancia del concepto Corrupción, descansa la lógica social sobre la imagen de una chichigua o cometa halada por el hilo que sostienen las manos del poder de turno.
Quien controla el poder y el hilo, da significado locación de dónde está ubicada la figura política que sustrajo fondos públicos.
Porque la naturaleza de la corrupción según la connotación del PRM, se encuentra en un objeto distante del poder político gubernamental que fabrica lo que en materia Penal Dominicano lo que se conoce como Evidencia del proceso.
En tanto que todos funcionarios que osare sustraer o morder el Presupuesto general de la Nación, caerá simplemente en amonestación de su partido dentro del gobierno, por estar revestido de la presunción de lo subsanable.
La ironía y desvergüenza son los valores principales que exhibe la administración del gobierno Abinader.
Al tiempo que la población genuflexa en su impotente control de parte del contubernio Ejecutivo y CONEP creando festivales de préstamos a ser pagados por quiénes hoy gozan de una satánica economía del secuestro oligárquico.








