
Buenos días. Hoy celebramos el Día Internacional del Trabajo, una conmemoración que encuentra a República Dominicana en medio de una encrucijada paradójica porque, mientras los indicadores macroeconómicos y las cifras de empleo total alcanzan máximos históricos, la realidad cotidiana del trabajador promedio sigue marcada por una lucha desigual contra el costo de la vida y una estructura laboral que empuja a más de la mitad de la población a la desprotección. Sin desconocer los intentos por formalizar la economía, hay que admitir que la informalidad sigue siendo el rasgo dominante. Y lo dicen los datos más recientes de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT), indicando que, para el primer trimestre de 2025, el trabajo Informal se ubicó en un 53.4%., lo que significa que más de la mitad de los dominicanos ocupados carecen de seguridad social, seguro de salud y garantías de pensión. De manera que el trabajo formal apenas alcanza el 46.6% siendo los sectores servicios, comercio y construcción, los principales focos donde la informalidad se resiste a ceder, dejando a millones de familias en la vulnerabilidad. En el contexto indicado resaltan, además, varios escenarios que ameritan atención. Por ejemplo, el abismo salarial vs. la canasta familiar. Se estima que cerca del 70% de los trabajadores dominicanos devenga salarios por debajo de los RD$25,000 mensuales; de hecho, una proporción significativa sobrevive con el salario mínimo de las microempresas, que es aproximadamente de 11 mil 500pesos, o el promedio del sector privado no sectorizado que, tras los recientes ajustes, ronda entre los RD$15,000 y RD$21,000 dependiendo del tamaño de la empresa. En contraste, a octubre 2025 el costo de la canasta básica familiar alcanzó los RD$47,796, destacando un déficit crítico porque el salario mínimo promedio apenas cubre el 30% – 45% de la canasta básica nacional. Incluso, para el primer quintil (la población más pobre), la canasta ronda los RD$28,000, cifra que sigue siendo superior al ingreso de la mayoría de los trabajadores formales. En medio de este panorama los sindicatos, CNTD, CNUS y CASC, han unificado demandas que hasta ahora se encuentran en el limbo. Entre estas la Indexación Salarial, el mantenimiento de la cesantía, la Reforma de la Seguridad Social y el fin del modelo actual de las AFP y ARS, buscando un sistema que garantice pensiones dignas y salud universal. En definitiva, el crecimiento del PIB dominicano es indiscutible, pero su distribución es profundamente injusta. Mientras el salario siga siendo un «salario de subsistencia» y el derecho a organizarse sea castigado con el despido, el Día del Trabajo seguirá siendo, más que una celebración, una jornada de resistencia.








