Por Hilario Ramirez
A propósito del Derecho Canónico e inquisición redactado por Nelson: soy apasionado incansable del rodaje cinematográfico Juana de Arco la mensajera.
Campesina medieval que, afirmando recibir visiones de Dios, cambió las tornas de la guerra de los Cien Años a favor de la victoria francesa.
Fue martirizada y juzgada por Tribunal eclesiástico pro-ingles, a hoguera.
Por sostener su afirmación de inspiración divina y posteriormente canonizada como santa.
Encontré en la biografía de esos acontecimientos sufridos por ella, un rema-tema que de manera soterrada vincula su narrativa con la reflexión de Nelson y los simples detalles que se esconden para dar luz a un difícil enfoque sobre el razonamiento.
Luz que no llegó anoche en medio del apagón de controversia, y saber aplicar la sabia prudencia antes de evacuar una sentencia o decisión.
Juana de Arco durante la carga emocional plagada de petulancia y vicios de un poder con oscuras ideología empecinaron a los inquisidores ordenar la muerte de Juana.
Qué maldita contradicción como fantasma tiene la suerte !
Juana consiguió aunque en un estado inerte de la materia corporal, la suerte de información acerca de que ella era inocente. Desgraciadamente ya la habían quemado.
Muchos con mi punto de vista, temen identificar su posición por su umbilical compromiso con sectores económicos.
Le sucede porque nunca han hurgado dentro de sus valores, importancia Bíblico «No sólo de pan vive el hombre»








