
(2)
Buenos días. A raíz del 31 aniversario del programa Portafolio Extra, que produce y dirige el consagrado periodista Guillermo Saleta, en nuestra entrega de ayer destacábamos lo difícil que es hacer periodismo serio desde una provincia como Santiago, desafiar las limitaciones para mantenerse en el tiempo y alcanzar el mérito de generar una marca propia, exitosa e incuestionable. Decíamos que es una hazaña porque, a menos que no se descienda moralmente y se renuncie a cualquier apego a la profesionalidad y la ética, las posibilidades de obtener apoyo publicitario son mínimas. Naturalmente, hay excepciones pero que no pueden confundirse con la regla dominante. El problema es complejo y en su configuración interviene una variedad de elementos dignos de estudio. Por ejemplo, además de que el empresariado local es timorato en cuanto a colocar publicidad en medios locales, cuando lo hace asume que «ayuda» al periodista que hace un trabajo distinto a los ruidos, porquerías y cualquierización en que ha caído la comunicación local y nacional. No son pocos los casos de productores “exitosos” que han debido traficar, renunciar a su dignidad como forma de “trascender” y generar riquezas, convirtiéndose muchas veces en veletas que se bajan los pantalones si es necesario, se arrodillan y pasan a convertirse en fisgones vergonzosos de ricos y políticos. Por igual abundaban los que se mantienen a base de métodos deprimentes como los llamados “intercambios publicitarios”, que muchas veces consisten en recibir un saco de arroz, cuatro o cinco mil pesos al mes y un servicio de pollo frito con tostones. Pero sería injusto dejar de señalar que la falta de apoyo publicitario, fundamentalmente privado, no es un fenómeno nuevo en Santiago y que esa ha sido la razón principal del fracaso de diarios impresos y plantas de televisión, elemento en el que nos detendremos en una entrega final. En definitiva, hay razones más que suficientes para sentirnos orgullosos de los 31 años de Portafolio Extra. Continuamos…








