Por Hilario Ramirez

El bienestar colectivo no debe ser contaminado con populismo. El gobierno con encumbrado ánimo de populista ha dañado la salud emocional de los dominicanos.
Igual al festín culinario por temporada de Navidad desgranaron Gandules en todo el territorio nacional con la presión del consumismo, para darle imagen tradicional Dominicana a la última cena del crucificado hijo de Dios.
Sin embargo ese desgranar dejó más desperdicios que los granos aprovechado.
Así está la estructura vial del país, peor a un cartón de huevos y apariencia que remiten a la idea hostil de la sublevación en tiempos de los colonizadores.
Hoy el Ministerio de Obras Públicas, se maneja con mayores caos a los que provocaban los llamados Sindicatos de Transportes en gobiernos de J. Balaguer y del PRD.
Sin escapar dicha similitud al deterioro de la calidad de vida de los hogares, debido a las lujosas concesiones recibidas por los dueños del bien y el mal en materia de la actividad económica comercial.
Pocas personas se atreven a poner sus manos en la canasta familiar por temor a ser sorprendido por una inesperada incineración de precios que deje quemada su salud mental.
Si Hipólito Mejía dio orden de apresar a Marino Zapete trasladado en un elicóptero por haber preguntado al pueblo:
Por quién usted votaría, por Hipólito o por el diablo ?
Ganó el diablo y desgraciadamente 20 años después su partido aumenta en la desesperanza de la gente el deseo de mandarlos a todos a esa familia espantosa guiada por el mismo diablo.








