Mojiganguiando el sábado

Por Alejandro Espinal
El convite, muy utilizado en otros tiempos, no es más que una expresión de unidad y solidaridad entre los miembros de un conglomerado de los más necesitados, principalmente en los campos.
Consiste en aunar esfuerzos entre vecinos y amigos para recoger, de común acuerdo, la cosecha de cada sembradío. Igualmente, se utiliza para reparar casas.
Varios amigos, sin recibir ningún pago, realizan el trabajo, y se van turnando; al final del convite, suelen terminar con una fiesta o una deliciosa comida.
En Boston, Massachusetts, Estados Unidos, los nativos de Baní, República Dominicana, residentes en la mencionada ciudad norteamericana, cada verano celebran una fiesta similar al convite, en la que incluso participan las autoridades municipales y legislativas de Baní.
+ ¿Por qué les llaman a los residentes de esa ciudad sureña «los siembra hielos de Baní»?
Cuentan que en unas fiestas patronales, alguien llevó varios bloques de hielo desde la capital, ya que en esa época eran escasas las neveras. La persona que llevó el hielo les indicó que lo enterraran envueltos en sacos para que no se derritieran.
Uno de los campesinos se adueñó de un bloque y se negó a sacarlo, esperando que el hielo floreciera y diera sus frutos.
+ Frases Populares:
– El que quiera peje, que se moje el…
– El puerco no se rasca en javilla.
– Zapaticos y dientes nuevos, aunque aprieten.
+ Yo privando en poeta (¿otra vez?).
«En tus brazos pasaría el resto de mi vida en el Altiplano mexicano y moriría feliz».
Cuentecito:
Una señora de la tercera edad entra al cuarto de su hija mayor y la encuentra desnuda. Inmediatamente le pregunta el porqué de esa situación, y la hija le explica que esa es la moda, porque ese es el «traje del amor».
La señora, sorprendida, sale disparada al cuarto de su hijo varón y lo encuentra en la misma situación. La madre pregunta qué está pasando y el hijo responde, igual que su hermana: que eso es la moda, usar el «traje del amor».
Entonces, la señora dice: «Pues si es así, ¡yo también me voy a poner a la moda para que no digan que estoy quedada! Así que voy a esperar a mi marido con el ‘traje del amor'».
Pocos minutos después, cuando el marido pasa por la habitación a saludar a su esposa, se la encuentra maquillada y completamente desnuda. El señor, al ver a su esposa en esa forma poco habitual, le pregunta qué sucede. Ella le responde: «Amor, es que esta es la moda, es el traje del amor».
El marido respira profundo y le dice: «Pero, tú no crees que ese traje hay como que plancharlo…








