Buenos días. La guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán empora al máximo el complicado cuadro de crisis energética que vienen sufriendo los pueblos de la Unión Europea, a partir del conflicto militar entre Rusia y Ucrania. En consonancia con el odio que han desatado contra los rusos y dispuestos a seguir dependiendo, en todos los sentidos, de las directrices de Estados Unidos, Europa decidió renunciar al suministro barato, cercano, de petróleo y gas rusos, prefiriendo importarlo casi tres veces más caro desde los Estados Unidos. Los costos al día de hoy empeoran debido a la escalada alcista desatada por la agresión militar contra Irán y, aunque han fluido ciertas diferencias con su gran amo y protector, “el liderato” europeo sigue optando por el mercado del norte, sin que les importe el sacrificio de decenas de millones de ciudadanos, a quienes les hacen creer que el culpable de su triste realidad, es Putin. ¡Eso explica que los medios informativos rusos están bloqueados en todos los países de Europa! En definitiva, las consecuencias que paga el pueblo europeo solo se explica por el deprimente masoquismo en lo relativo a la energía rusa, que mientras su “liderato” prefiere seguir desempeñando el papel de corderito dócil, la gente sufre la escasez y los altos precios afectan sensiblemente el presupuesto de los hogares.








