Buenos días. En su homilía por la celebración ayer del Día de nuestra Señora de La Altagracia, Monseñor Jesús Castro Marte, al abordar el tema de la presencia de ilegales haitianos en territorio dominicano, pidió a la Protectora del pueblo dominicano despejar “las dudas infundadas que hay en el país con los migrantes en condición irregular”. Dijo que “una minoría acomplejada y manipuladora” ha generado un supuesto ruido que no representa “el espíritu del pueblo frente a los migrantes”. Resaltó que impera “una doble moral que no identifica a los ciudadanos, ni como dominicanos ni como cristianos” y que la economía dominicana depende de la mano de obra “o de la participación de los migrantes”. En ese contexto y ante miles de fieles congregados en la Basílica de Higüey, encabezados por la pareja presidencial y otros funcionarios, Castro Marte llamó al país “a buscar una salida jurídica y humanitaria a los contratos de los extranjeros, sobre todo a los que están en el campo, el hotelería y la construcción”. Esos señalamientos son sin dudas afrentosos porque reducir a simples dudas infundadas la masiva presencia de haitianos en condiciones ilegales en nuestro pais y el impacto que tienen en el aparato productivo nacional, denota que el obispo en cuestión no conoce la magnitud del problema y que, por demás, intenta reducir un tema tan profundo y complejo, al supuesto comportamiento interesado de “una minoría acomplejada y manipuladora”. La postura simplista y generadora de duda respecto a sus reales intenciones, llevan a Castro Marte a pedir “una salida jurídica y humanitaria” del problema. Quizás sea necesario recordarle al señor obispo, que este pais cuenta con los mandatos constitucionales y jurídicos que disponen los procedimientos a seguir, de manera que solo se trata de aplicarlos y punto. Además, la salida del problema dependerá de que los que por conveniencia contratan mano de obra ilegal procedente de Haití, asuman un compromiso con el pais y se decidan por crear las condiciones humanas y salariales para que dominicanos sustituyan la mano de obra ilegal. Lo que ocurre es que se trata de un tema marcado por intereses económicos y políticos y que, desgraciadamente, a los empresarios criollos les importa más asegurar sus ganancias antes que hacer el mínimo esfuerzo en favor de la nación. Así de simple, así de cierto. Volveremos…








