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Las vacas sagradas con mucho dinero

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Por Hilario Ramirez

Mientras Faride Raful pide a la opinión pública esperar resultados oficiales a fin de evitar especulaciones.

Susahilna Goutreaux recalca con firmeza la complicidad existente en una estructura del poder gubernamental en favor de los poderosos apellidos como padres de los jóvenes estudiantes involucrados en la muerte impulsada por odio racial en contra de la adolescente Céphora, tras un presunto complot violento que la lanzó a la piscina de la Hacienda Los Caballos del sector Gurabo Santiago.

Gotreaux a través del programa radiofónico El Gobierno de la Mañana, por Z101FM, describió el nivel de bulying con psicopatía, ejercido por muchachos hijos de oligarcas, a quienes las autoridades insisten en tapar sus nombres ya conocidos por la investigación periodística, pero no develado por la prudencia jurídica a esperas de que Procuraduria y Ministerio Público asuman su rol imparcial de crear régimen de consecuencias judicial, sin importar estatus socioeconómico de los responsables de tan horrendo odio mortal.

Los dominicanos pululan por la cotidianidad acostumbrados a escuchar sentencias evacuadas por un juez que decide normalizar y beatificar la corrupción así por consiguiente a sus desfalcadores.

Empero, dominicano alguno sin importar en cual territorio extranjero se hallare, jamás podrá normalizar la rastrera corrupción sistémica creada para obligar a la sociedad civil sin apellidos sonoros, arrodillarse a la discriminación expresa en el poder de finanzas cual posiblemente sea cúmulo económico de oscuras actividades.

Las paradojas socioeconómica golpean el rostro de familias adineradas, quienes a pesar del crecimiento, manifiestan celos por no soportar ver tanta felicidad en sonrisas de personas pobres.

La sociedad Dominicana tuvo el ejemplo en el hijo del «doctor Nastra» (dostorcito), desgraciadamente hoy esa misma sociedad tropieza con otro hecho lamentable en supuestas manos de popy’s.

Existe un extraño fenómeno social, cuando alguien persigue la prosperidad se muestra inofensivo y ya lograda, se transforma su estado cerebral juicioso, a una conducta irascible que se divierte con derramar sangre.