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Las cicatrices de abril… Al Amanecer

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Buenos días. Los dominicanos conmemoramos hoy un aniversario sombrío. El 28 de abril de 1965 nuestra soberanía fue vulnerada por la bota de 42,000 marines estadounidenses bajo el pretexto de «salvar vidas» y de frenar el fantasma de una segunda Cuba comunista en el Caribe. De esa greser manera se truncó el experimento democrático más puro que conociera el pais en el siglo XX: el retorno a la constitucionalidad del profesor Juan Bosch, derrocado a solo siete meses de su mandato constitucional por sectores de la derecha recalcitrante, bajo el amparo de los Estadios Unidos. La intervención no solo detuvo una guerra civil, detuvo el aprendizaje democrático tras una dictadura de 30 años, pero a l vez, el invasor enviaba un mensaje devastador: la voluntad popular es secundaria ante los intereses geopolíticos de las potencias. La intervención impidió que las instituciones civiles resolvieran sus propios conflictos internos y en su lugar impuso una salida negociada, que favoreció a los sectores conservadores y militares vinculados al viejo régimen trujillista. Fue el andamio sobre el cual se construyó el régimen de Joaquín Balaguer, una “democracia” tutelada que costó miles de vidas de jóvenes brillantes y moldeó una cultura política basada en el clientelismo y el autoritarismo selectivo, que aún hoy intentamos erradicar. Como legado maldito persisten hasta hoy cicatrices que no han terminado de cerrar: una cultura de la corrupción y el caudillismo, una dependencia estructural de Estados Unidos de la que parecería imposible despegarse. El 28 de abril 1965, la diplomacia fue sacrificada en el altar de la histeria anticomunista, dejando claro que cundo un país invade a otro, destruye su tejido social y radicaliza las posturas, despreciando a la diplomacia que es el único camino para una paz legítima y duradera. Para los dominicanos, abril de 1965 no es solo un recuerdo de victimización, es una cátedra de dignidad que nos enseña que la mejor forma de honrar a los caídos, es fortalecer nuestras instituciones para que nunca más el destino de la tierra de Duarte se decida en una oficina en Washington o mediante un fusil extranjero y asesino…

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