Por Hilario Ramírez
La transigencia es la actitud o disposición de una persona para ceder, consentir o tolerar ideas, opiniones o acciones contrarias a las propias, con el fin de llegar a un acuerdo. El sostenido entre corruptos consensuando atar cabos sueltos mediante el concepto Conveniencias.
Varios medios en programas de opinión se han sumado a tomar el tema que recuerda las crisis partidaria a lo interno del PRD.
Abordaron las causas que condujeron a Don Antonio Guzmán Fernández a la presunta decisión de suicidarse.
Han señalado la memorable lucha interna que orquestaba Salvador Jorge Blanco en perjuicio de su aliado líder que fue bautizado el presidente del borrón y cuenta nueva.
Durante esos sazonados días desmenuzados los chismes de palacio, en tiempos seguidos al ciclón David, parte de la familia presidencial eran acusados de pellizcar las finanzas del Estado, a tal extremo emocional de sentir vergüenza Guzmán Fernández, que una mañana al enterarse del intento de abandonar el país, ordenó sacar del avión a su hija y esposo apellido Hernández.
En ese vendaval de disgustos y plegarias del pueblo común ante las miserias padecidas, tan pronto se informó el escéptico suicidio presidencial, porque casi nadie se creyó esa versión de la gestión de gobierno que rompió los hilos tiranos de Balaguer durante 12 años, salió a la luz publicada, el libro sugerente a la verdad detrás de esa muerte del más honesto politico:
«Los que falsificaron la firma de Dios»
No pasaron 15 días para que se repitiera el terror psicológico de represivos grupos militares recogiendo dicha obra con advertencias amenazantes en contra de cualquier valiente que lo comercializara.
En los albores de la retórica proselitista suelen activarse las maquinarias mediáticas para argumentar en la sedicion popular que las autoridades del momento carecen de capacidad y preceptos morales para mostrar hechos concretos de su honesta transparencia administrando la cosa pública.
Siendo el electorado convencido a votar de manera arrolladora en contra de esos desacreditados servidores del Estado, sin embargo la amnesia selectiva deteriora la parcial zona cerebral de la memoria en aquellos que meses antes fueron oposición, actuando disgregado con tránsito desde lo revolucionario hacia la actitud de hacerse los locos bajo conveniencia, en grangearse la repartición del patrimonio estatal.
Ayer fueron doctores especialistas en curar el malestar social y la divertida fórmula carburante antirobo, atribuido a sus adversarios del negocio político, pero al desplazar a los presuntos corruptos, articulan tácticas sistemáticas con intentos de burlar los bancos de datos hasta de la Inteligencia Artificial (IA).
Modelan la inteligencia e ingenuidad ciudadana a que perciban el hecho de que los acusados oficialistas de robarle a los fondos públicos, no son otra cosa que un grupo de locos mansos.
Con esa visualizada proyección, drogan el razonamiento crítico de la gente, se escurren con la fortuna sustraída mientras la cosecha de idiotas pululan como enfermos mentales.
Misma turba de descerebrados que luego de iniciar otro proceso electoral, son motivados como a perros por huesos, enfilados con RD$200 pesos garantizados para otro cambio de elegir nueva vez a quienes los llevaron al cuadro de la locura indigente.
Como el perro arrepentido, y teniendo que soportar ver a los presuntos impolutos acusadores llevarse los bienes del pueblo transigido con aquellos levantados en paños menores por aparataje militar a media madrugada, repiten los civiles su arrepentimiento en haber elegido a farsantes.








