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La Ruda: más que supersticiones… Mojiganguiando el sábado

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Bondades de la Ruda.
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Mojiganguiando el sábado

Alejandro Espinal

Por Alejandro Espinal

El nombre científico de esta planta es Ruta graveolens, conocida tanto por sus propiedades medicinales como por las creencias populares que la rodean.

En la medicina casera —aunque no comprobada científicamente— se ha utilizado tradicionalmente para tratar el nerviosismo, la epilepsia y la parálisis de Bell.

También se le atribuyen beneficios para el sistema digestivo, especialmente como estimulante de la función biliar.

En cuanto al cuidado de la piel, se usa en tratamientos caseros contra inflamaciones, psoriasis y sarna. Además, se le reconocen propiedades analgésicas, diuréticas y como calmante de la tos.

Nota: Es importante no abusar de su consumo, ya que en dosis elevadas puede resultar tóxica.

+ Creencias y rituales

En algunas culturas, la ruda se emplea en rituales de limpieza y despojo para eliminar las malas vibras o el llamado “mal de ojo”.

Existe la creencia de que colocar una planta de ruda en la entrada de la casa o de un negocio ayuda a atraer energía positiva y protección.

Cambio y fuera..

+ Diferencia entre líder y caudillo

Líder: Es quien guía con visión y empatía a un grupo u organización hacia metas comunes, promoviendo la participación y el bienestar colectivo. Puede ejercer un liderazgo democrático, orientador y solidario.

Caudillo: A menudo se impone por la fuerza o el carisma autoritario. Controla con poder absoluto, recurriendo incluso a la intimidación. Suele aprovecharse de las necesidades del pueblo para mantenerse en el poder, ya sea como dictador o populista.

+ “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”

Refrán popular que destaca la importancia de rodearse de personas nobles, sabias o de buena influencia. A veces, estar cerca de los correctos vale más que cualquier título o fortuna.

+ Cuentecito: La hormiga chivirica

En una obra de construcción llena de movimiento, materiales y zumbidos, una pequeña hormiga se notaba más inquieta de lo normal. Iba y venía, cruzando vigas, trepando ladrillos, como si tuviera prisa o celebrara algo.

Una de sus compañeras, extrañada, le preguntó:
—¿Qué te pasa que estás tan alocada hoy?

Y la hormiguita, sin detenerse y con una sonrisa en su carita, respondió:
—¡Ay, mi amor, tú no oíste lo que dijo el ingeniero esta mañana! Dijo: «Prepárense que mañana vamos a echar un hormigón caliente»… ¡y yo estoy lista para lo que sea!

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