Razonando

Por Alejandro Espinal
Tres días después de la frustrada marcha patriótica en el Hoyo de Friusa, reprimida por la policía y el ejército nacional, el clima de tensiones sigue tan caliente como el pasado domingo 30 de marzo, día que se conmemoraba el aniversario de la Batalla de Santiago, donde las tropas haitianas fueron derrotadas y se reafirmó la independencia dominicana. Al igual que hace 181 años, el valor y la gallardía de aquellos que lucharon entonces son los mismos que han motivado a estos dominicanos a marchar en Friusa, defendiendo su soberanía y el espíritu patriótico que ha perdurado a lo largo de los años.
El vocero de la Presidencia, Homero Figueroa, intentando justificar la represión, aduce que había infiltrados. Si había infiltrados, estos eran de los calieses oficialistas y de organismos de inteligencia del Estado.
Lo cierto es que el uso del aparataje policial y militar tenía como objetivo impedir la marcha y proteger a los «trabajadores» de las grandes constructoras de hoteles turísticos; los indocumentados haitianos, quienes dominan el sector conocido como Friusa, en Bávaro-Punta Cana.
Todos estos movimientos recordaron la ingratitud hacia Juan Pablo Duarte, quien murió exiliado en Venezuela, y Francisco del Rosario Sánchez, quien, al ser capturado tratando de regresar a su patria, fue juzgado y fusilado.
Es la primera vez, desde la Restauración de la República, que los ciudadanos dominicanos se sienten tan humillados por sus propios gobernantes, siendo atropellados con bombas lacrimógenas y disparos al levantarse en masa para defender su territorio, el cual está siendo ocupado y usurpado por nacionales haitianos que viven en nuestro país como «chivos sin ley».
¿Acaso no tienen los dominicanos derecho a defender su territorio, para no tener que volver a leer, como dicen los libros de historia, que el primer presidente que tuvo el país fue Pedro Santana, quien nació en Hincha, un pueblo dominicano que hoy pertenece a Haití?
El presidente Luis Abinader se jacta de ser el que más ha “despertado” a los haitianos y afirma que no hay territorio nacional que no esté bajo control de las autoridades. Falso, porque parece que está jugando a «escondidas» y «amagando sin dar», ya que después de la República Dominicana, donde hay más haitianos, es en Haití.
El presidente Abinader debe recordar que muchos de los que estaban en esa marcha del domingo, también participaron en la «marcha verde», un movimiento diseñado clandestinamente para facilitar su ascenso al poder.
Ahora el color verde ha cambiado por el de nuestra bandera tricolor, con su escudo, único en el mundo, que tiene una Biblia en el centro y las hermosas palabras: Dios, Patria y Libertad.
La Marcha de la Patria ni es fascista, ni xenófoba, ni racista; es pura, como lo fue el más noble de todos los dominicanos: Juan Pablo Duarte.
Presidente Abinader, pida disculpas a todo el país por los atropellos que sus subordinados cometieron contra la patria y sus hijos.








