Por Hilario Ramirez
Hace unos cuantos años a partir del boom que impactara el uso de las tecnologías en dispositivos móviles, se viene dando un fenómeno social de contradicciones inexplicables alrededor de rituales que reverencia la trascendente magnificencia del hijo de Dios, cuya santidad cada año disminuye en la expresión de los dominicanos su actitud de respeto.
El marcado punto contradictorio puesto en práctica por una inmensa población, lo podemos apreciar cuando en la tradición que conmemora el nacimiento del niño Jesuscristo, los jóvenes así como muchos mayores, se aíslan con signos de amarguras tras sentir que la felicidad no le fue agraciada al faltarle una persona especial que le acompañara.
Es la época llamada navideña, que nace del término natalidad o nacimiento: para el diccionario cristiano significa la venida del hijo de Dios.
En esta tradicional celebración nos presentan el cristiano concepto: pascuas. La «Pascua de Navidad» es el período festivo que abarca desde la Natividad (25 de diciembre) hasta el Día de Reyes (6 de enero).
A diferencia de la Pascua de Resurrección, celebra el «paso» de Dios a la historia humana mediante el nacimiento de Jesús, siendo un tiempo de alegría, reunión familiar y decoración con la flor de Pascua.
Aquí aparece el fenómeno social en que la gente se muestra conteste a llamar la atención con una conducta contestaria, consumiendo más alcohol que en las pascuas de Navidad y altas músicas distorsionando la espiritualidad sacra.
En la fiesta de Pascua dentro del contexto Semana Mayor, se conmemora la liberación de la esclavitud del pueblo hebreo, y miles de cristianos celebran la resurrección de Jesús, piedra angular de la Fe, que nos libera de la esclavitud del pecado y abre el camino a la vida eterna.
El mayor consumo de alcohol en Semana Santa frente a la Navidad en República Dominicana se debe a una mezcla de cultura playera, días libres consecutivos y la búsqueda de esparcimiento en entornos públicos (playas/ríos) tras meses de trabajo.
A diferencia de la Navidad, que es más familiar y hogareña, la Semana Santa se vive intensamente en la calle y balnearios, aumentando la ingesta.
Entorno y clima: Al ser una época calurosa, aumenta la preferencia por bebidas refrescantes como la cerveza en playas y ríos, a diferencia de la Navidad, donde se consume más ron o vino.
A pesar de esos argumentos climáticos ligados a aspectos psicológico del encierro laboral, no se corresponde con la convincente lógica para irrespetar unas celebraciones litúrgicas tan significativa para la humanidad.
En ese sentido, nos da en la cara de la realidad estadística, el número de fallecidos es mayor durante el asueto de Semana Santa, que los reportes hechos en el transcurso de la Navidad.
Todo conlleva a colegir, que a la gente de cultura dominicana, le fascina lucirse malcriado cuando se le recuerda que el hijo de Dios fue crucificado por culpa de los pecados de los humanos y para salvación de ellos él ofreció su sangre derramada en la cruz.








