
La reciente jornada de tres días encabezada por el expresidente Leonel Fernández en Santiago no ha sido un recorrido político más; ha sido la consolidación de una estructura que se prepara para el «zarpazo final» en 2028. Bajo la conducción de una renovada dirigencia provincial y municipal, la Fuerza del Pueblo (FP) ha dejado claro que la «Ciudad Corazón» es el epicentro de su estrategia de poder.
El ascenso de Demóstenes Martínez como presidente provincial y la ratificación de Hamlet Otáñez en la presidencia municipal marcan un punto de inflexión en la organización. Martínez, con una trayectoria de más de dos décadas y habiendo sido el candidato senatorial de la oposición más votado en los comicios pasados, asume el reto de articular un territorio que concentra más de 900,000 electores, una cifra que iguala el peso político del Distrito Nacional.
Esta nueva dirección no solo busca crecimiento numérico, sino una cohesión orgánica capaz de enfrentar la maquinaria del oficialismo en el Cibao. La estructura se ha fortalecido en las tres circunscripciones y en municipios y distritos estratégicos, preparando el terreno para que la dirigencia determine un avance vertiginoso hacia el 2028.
Lo vivido este febrero de 2026 ha sido descrito por dirigentes locales como un «ciclón batatero» de integraciones. La gira incluyó actos multitudinarios en Licey al Medio, Santiago Oeste (Cienfuegos), Jacagua y Baitoa y una juramentación masiva en la avenida Las Carreras de Santiago de los Caballeros.
Lo relevante no es solo la cantidad, sino la procedencia de los nuevos miembros. Figuras como la exgobernadora Ana María Domínguez, José Torres Hernández, Héctor Ramírez, el expresidente del PLD en Licey, José Durán López, y exdirigentes del PRSC y PRM, como Leonardo Yoel Payamps, entre otros dirigentes municipales y sectoriales, evidencian un desgranamiento de otras fuerzas hacia la bandera verde. Para la FP, este fenómeno responde a un descontento social por la gestión actual, permitiendo que Leonel Fernández ya lidere las preferencias presidenciales en la provincia.
La estrategia en Santiago se apoya en una crítica frontal a las obras y servicios del gobierno del PRM. Leonel Fernández y su equipo técnico han señalado con sobrada razones lo que consideran fallos garrafales. Han calificado el teleférico como «carritos voladores vacíos» que nadie usa y han denunciado el retraso en la inauguración del Monorriel, agravado por una caótica aplicación de políticas viales de desvíos alternativos para el tránsito.
La FP ha capitalizado la crisis de agua potable que afectó a más de 800,000 santiagueros tras averías en el acueducto Cibao Central, denunciando falta de mantenimiento preventivo. Así mismo suman a esta crítica el retroceso en los servicios eléctricos, que han devuelto los apagones, como recordación de una era cavernaria de oscuridad. El escándalo de SeNaSa, definido por Fernández como un «atraco a los pobres», ha sido utilizado para cuestionar la bandera de la moralidad del oficialismo.
La consigna de la dirigencia es clara: «Nadie gana las elecciones en la República Dominicana si no gana Santiago». Con la mirada puesta en 2028, la Fuerza del Pueblo se perfila no solo como una opción de oposición, sino como una estructura renovada que ha sabido leer el peso del Cibao.
El despliegue de estos tres días ha servido para sellar un compromiso con los sectores productivos, industriales (ACIS) y cooperativistas, proyectando a Leonel Fernández como el estadista capaz de devolver la estabilidad y el crecimiento inclusivo a la nación. La maquinaria está aceitada y la dirigencia en Santiago parece lista para dar el paso definitivo hacia el Palacio Nacional.








