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La Fiesta del Hoyo de los Perros… Mojiganguiando el sábado

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Celebración de la tradicional fiesta en el Hoyo d los Perros.
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Mojiganguiando el sábado

Alejandro Espinal

Por Alejandro Espinal F.

Esto no es una fiesta en honor a los caninos del mundo por su fidelidad hacia el hombre, como la describió el abogado y senador estadounidense George Graham Vest el 23 de septiembre de 1870, durante un juicio por el asesinato de un perro vecino, sino una singular celebración de un vecindario del municipio de Tamboril, en la provincia de Santiago.

Orígenes de un nombre peculiar

Justo al lado del puente que une al pueblo de Tamboril, dividido por las aguas del río Licey (el mismo que dio nombre al famoso equipo de béisbol dominicano), nació este barrio. Sociológicamente podría definirse como un grupo social en evolución: gente noble, trabajadora y orgullosa de sus raíces.

A finales de la Era de Trujillo, en el lugar funcionaba un matadero destinado al sacrificio de reses y cerdos para la industria cárnica local. Al clausurarse, el terreno comenzó a poblarse de pequeñas viviendas. Sin embargo, los perros que antes merodeaban por los restos del matadero seguían visitando el sitio.

Sus ladridos nocturnos impedían el descanso de los nuevos moradores. Fue entonces cuando un vecino, cuyo nombre se reserva por respeto, cavó un profundo hoyo para atraparlos. Una docena de perros cayó en la trampa y fue sepultada allí mismo. Desde entonces, el lugar pasó a ser conocido como “El Hoyo de los Perros.”

Con el paso de los años, el sector fue rebautizado como Hermanas Mirabal, en honor a las heroínas de Salcedo, hijas del tamborileño Enrique Mirabal Fernández, oriundo de la sección Don Pedro.

Un barrio hecho familia

El Hoyo de los Perros creció y prosperó. Sus moradores no se consideran simples vecinos, sino hermanos. Más de veinte parejas del mismo sector se han unido en matrimonio o en unión libre. Muchos de sus hijos lograron formarse como maestros, abogados e ingenieros, mientras otros se convirtieron en empresarios del cigarro.

Una gran parte emigró a Estados Unidos, mejoró su situación económica y transformó aquellas modestas casitas iniciales en hogares confortables. Aun viviendo lejos, mantienen una frase de orgullo:

“Yo soy del Hoyo de los Perros.”

Y lo dicen sin negar el nuevo nombre de su barrio, Hermanas Mirabal, pero con el corazón atado a su historia.

La Fiesta de Octubre

Desde octubre de 2019 (exceptuando el 2020 por la pandemia), un grupo de nativos encabezado por Víctor Compres organiza una fiesta popular durante las festividades patronales de San Rafael. Participan tanto los residentes locales como los que viven en el extranjero.

El comité organizador lo completan los hermanos Camilo, Ániano, Príamo y Mayra Compres, junto a Milton Germosén, Juan “Chencho” Sánchez, Bernardo Santos, Mayokel, Josefina y Ramón “Golete” López, Maribel Abreu, Gisel Jiménez, Isidra Compres, Arturo Morel, Cristina Díaz y Elsa Rodríguez. El empresario tamborileño radicado en Nueva York, Francisco “Panguete” Rosario, ha sido un gran sostén de esta actividad.

Tan solidario es el grupo que, con los fondos sobrantes del año pasado, instalaron siete cámaras de seguridad en el sector. Este sábado 18 se repite la cita con música, juegos, competencias deportivas y comida desde las 10 de la mañana “a toa”, como dicen en Tamboril.

¿Qué es un vecino?

El familiar más cercano.

Cuentecito final: la forma más curiosa de un atraco

Un enano entra a un sanitario para hombres cargando un pequeño banco. Un señor que ya está orinando le dice:
—Qué bueno que tienes donde subirte para alcanzar.

El enano no responde. Coloca el banco al lado del hombre, se sube, lo agarra por los gemelos y grita:
—¡Esto es un atraco! Si no me das 200 dólares… ¡me tiro del banco!