
Buenos días. Para nadie es un secreto que las llamadas AFP son las niñas consentidas y bonitas del sistema de seguridad social de República Dominicana. Esos negocios, cuyos dueños son los bancos comerciales, son los únicos hasta ahora beneficiados del referido sistema. Mientras se cargan miles de millones de pesos al año por el solo hecho de “administrar” los millonarios recursos captados de los bolsillos de los cotizantes, estos últimos no reciben el primer beneficio. Pudiera decirse que es un abuso que se expresa en dos vertientes: la desigualdad entre trabajadores y dueños de las AFP y, por el otro lado, los intereses que estos últimos obtienen por concepto de los depósitos a nombre de los empleados. ¡Pero no es lo único y más indignante! Las AFP retienen de manera mañosa más de 7, 315 millones de pesos de depositantes fallecidos, a pesar de que hace tiempo el Tribunal Superior Administrativo ordenó su entrega a los familiares. Y lo más inadmisible no es únicamente que retengan maliciosamente la abultada cantidad de dinero, sino que también se embolsillan los beneficios e intereses que esos cuartos generan. ¿Dónde está la transparencia con que se manejan esos fondos? ¿A qué obedece la permisibilidad de la justicia y de las autoridades frente a esa forma de corrupción grosera y abusadora? Nadie lo sabe.








