
Reino Unido y Ucrania empujan Alemania a preparar una guerra contra Rusia. Pero la “Alemania reunificada” se derrumba. El país está profundamente dividido en dos pueblos diferentes y su identidad se ve cuestionada. De hecho, la disolución de la Alemania federal ya parece inevitable. Al mismo tiempo, como consecuencia del arreglo pactado entre Washington y Moscú, Transnistria y una porción de Ucrania pasarán a ser parte de la Federación Rusa. Mientras tanto, la Unión Europea se aparta de los valores que tanto dice defender y esa deriva va a provocar su desaparición.
Aunque todavía no se habla de ello, la derrota de Zelenski en Ucrania está a punto de provocar la dislocación de Moldavia, de Alemania y de la Unión Europea. Esa es la hipótesis de trabajo de Rusia, China y Estados Unidos. Pero en Europa nadie está preparado para eso. De hecho, los dirigentes políticos y los medios de prensa europeos ni siquiera hablan de ello.
La separación de las dos Alemanias
Nunca se ha mencionado el hecho que la “reunificación alemana”, promovida en 1989 por el canciller alemán Helmut Kohl y el presidente de Francia Francois Mitterrand, se concretó en violación del derecho internacional ya que la población de la República Democrática Alemana (RDA, la llamada “Alemania oriental”) nunca fue consultada al respecto.
Pero la opinión pública occidental aceptó aquel proceso porque tenía la impresión de que se trataba de algo lógico y también porque en 14 meses Angela Merkel, quien había sido responsable de la propaganda de la juventud comunista en la RDA, se convirtió en ministro de la Juventud de la RFA, como miembro de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) [1].
Sin embargo, la trayectoria personal de Angela Merkel no es representativa de lo sucedido con la población de la RDA. En Occidente, lo sucedido en Alemania se ve únicamente desde el punto de vista de la población de Alemania occidental (RFA), que contaba 62 millones de habitantes en el momento de la “reunificación”, y se pasa por alto la visión de los 16 millones de alemanes del este que conformaban la población de la desaparecida RDA.
El hecho es que la “reunificación” se tradujo en un verdadero saqueo de la industria de Alemania oriental en beneficio de la Alemania occidental. El desempleo, que afecta a un 5,7% de la población en Alemania occidental, se elevó a 7,5% entre los “alemanes del este”. El salario medio bruto es de 3 973 euros en el este de Alemania, mientras que en el oeste es de 4 810 euros. En los 5 Lander del este de Alemania el PIB por habitante es de 37 711 euros mientras que en los Lander del oeste se eleva a 54 162 euros.
Otro hecho incuestionable es el enfrentamiento político entre los electores de las “dos Alemanias”. Los alemanes “del este” votaron en masa por la formación Alternativa por Alemania (AfD), mientras que los alemanes “del oeste” votaron por los demócrata-cristianos (CDU) y los social-demócratas (SPD). La realidad es que no hay una sino dos Alemanias [2].
La Alemania reunificada está siendo gobernada por su componente mayoritario, la población del oeste, que está tratando de impedir la expresión política del componente del este. El 2 de mayo de 2025, la clasificación del partido político Alternative für Deutschland (AfD, Alternativa para Alemania) como organización «extremista de derecha» fue confirmada por la Oficina para la Protección de la Constitución. Pero el surgimiento de la AfD es la reacción del pueblo del este de Alemania ante el proyecto de confederación europea, proyecto que tiene sus raíces en el Neuordnung Europas (Nuevo Orden Europeo) concebido por Walter Hallstein –el primer presidente de la Comisión Europea– cuando trabajaba para un canciller alemán llamado Adolf Hitler.
También vale recordar que en Munich la Oficina para la Protección de la Constitución dio empleo a los ex agentes de la Gestapo, en los años 1950, y que hoy supervisa la represión contra los periodistas y pensadores que pudieran influir en los a priori de los alemanes [3]. O sea, mucho nos hablan de los horrores que cometió la Stasi en la RDA, pero nadie menciona la represión que sufrieron los comunistas y los homosexuales en la República Federal de Alemania.
La actual Alemania reunificada está bajo el control de un pequeño grupo de hijos de nazis que, al final de la Segunda Guerra Mundial, colaboraron con los ocupantes anglosajones (Estados Unidos y Reino Unido). El actual canciller Friedrich Merz es nieto de un dignatario nazi, cuyos principios anti-eslavos adoptó. El canciller Merz no tiene reparo en trabajar con los nacionalistas integristas ucranianos, que no se consideran a sí mismos eslavos sino descendientes de los vikingos Varegos. La tradición germánica rechazaba la cooperación con los rusos –lo cual dio lugar al cisma que dividió el Sacro Imperio Romano Germánico y Constantinopla, en 1054, o sea un siglo después de que Ucrania y Rusia se convirtieran al cristianismo– pero sólo los nazis se fijaron como misión exterminar los pueblos eslavos y apoderarse de sus tierras para garantizar el lebensraum, o sea el “espacio vital” de Alemania.
En todo caso, la actual Alemania reunificada no cuestiona la nazificación de Ucrania, iniciada con la independencia de 1991 y convertida en doctrina pública a raíz del golpe de Estado del “Euro-Maidan”, en 2014. Esa Alemania ignora olímpicamente los cientos de monumentos erigidos en toda Ucrania para glorificar el recuerdo de los nazis y de sus colaboradores ucranianos.
La Alemania reunificada incluso pasa por alto el proyecto de la administración de Zelenski que prevé construir un “Panteón de Glorias Ucranianas”, donde se depositarán los restos mortales de los ucranianos que más se destacaron como colaboradores del III Reich [4]. A diferencia del Memorial Yad Vashem, Berlín ha rechazado comentar los honores de Estado que el régimen de Kiev organizó para reinhumar los restos del criminal de guerra Andriy Melnyk, el pasado 25 de mayo [5].
El futuro de Transnistria
y la dislocación de Moldavia
A raíz del desmembramiento de la Unión Soviética, Transnistria proclamó su independencia, el 2 de septiembre de 1990. El territorio denominado Transnistria (o Prisdnestrovia) es un pequeño valle que bordea el río Dniéper, donde los soviéticos habían creado una ciudad científica. Casi un año después de que Transnistria proclamara su independencia, Moldavia también se declaró independiente, el 27 de agosto de 1991. En tiempos de la URSS, Transnistria había sido parte de la República Socialista Soviética de Moldavia.
El 28 de febrero de 1992, Estados Unidos hizo incorporar a las Naciones Unidas 8 repúblicas independientes de la entonces ya desaparecida Unión Soviética. Entre esas 8 repúblicas ex soviéticas estaba Moldavia, pero no Transnistria. Actualmente, la ONU considera que Transnistria es parte de Moldavia, ignorando el hecho que los transnistrios se proclamaron independientes antes que Moldavia. Inmediatamente después, la CIA estadounidense trató de conquistar Transnistria mediante una guerra que los europeos han preferido olvidar [6].
Desde el fracaso de aquella guerra contra Transnistria, en 1992, Moldavia y esa República no reconocida por la mayoría de los miembros de la ONU se han desarrollado separadamente. Por cierto, la población de Transnistria sigue considerándose soviética ya que ha realizado el sueño que Mijaíl Gorbachov decía defender –conciliar la construcción del comunismo con la democracia–, aunque no ha logrado resolver el problemas de las mafias, como lo ha hecho Rusia con Vladimir Putin.
Hoy en día, Transnistria recibe un suministro gratis de gas ruso ya que su posición geográfica permite a Rusia, que dispone de una fuerza de paz en suelo transnistrio, vigilar el área donde convergen varios gasoductos rusos hacia Europa oriental, central y occidental [7].
A partir de 2019, el complejo militaro-industrial de Estados Unidos se pronunció a favor de debilitar a Rusia llevándola a tener que implicarse en conflictos en Ucrania y en Transnistria [8].
En 2005, Angela Merkel, desde su posicion de canciller federal de Alemania, recluta como consejera a Ursula von der Leyen y las dos impulsan la creación de la European Union Border Assistance Mission to Moldova and Ukraine (EUBAM o “Misión de Asistencia en las Fronteras de la Unión Europea en Moldavia y Ucrania”). Esa estructura creada por la Unión Europea se da a la tarea de imponer un cerco a Transnistria, utilizando para ello los territorios de Moldavia y de Ucrania, a pesar de que esos dos países no son miembros de la UE.
El acuerdo al que habían llegado los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin en Anchorage, el 15 de agosto de 2025, prevé el reconocimiento del Donbass y la Novorossiya como territorios rusos. Eso significa que Odesa no sería liberada por la fuerza sino simplemente reconocida como rusa en un tratado de paz. Odesa está a menos de 100 kilómetros de Tiraspol, la capital de Transnistria, y el presidente Putin acaba de otorgar, hace 2 semanas, la ciudadanía rusa a todos los ciudadanos de Transnistria mayores de edad que decidan solicitarla [9]. Así que, cuando termine la guerra en Ucrania, Transnistria será rusa, lo cual marcará prácticamente el fin de Moldavia.
La dislocación de la Unión Europea
Para los europeos, la unidad de la Unión Europea está fuera de discusión. Pero Reino Unido, que se había hecho miembro de la UE en 1973, la abandonó en 2020.
Mucho antes, en 2005, los electores franceses y neerlandeses ya la habían rechazado en sendos referéndums sobre la Constitución Europea. Pero sus dirigentes se negaron a escucharlos y la Unión Europea se apartó así de los “valores democráticos” que decía defender.
En 2013, la “troika europea” –en aquella época Alemania, Francia y Reino Unido– impuso a los chipriotas nada más y nada menos que la confiscación de los depósitos bancarios de más de 100 000 euros. La Unión Europea seguía apartándose de sus «valores democráticos y liberales».
En 2024, la Comisión europea intervino secretamente en la elección presidencial en Rumania, dando así el clásico tiro de gracia a sus “valores”.
Ahora, en 2026, los Estados miembros de la Unión Europea –con excepción de Eslovenia y Hungría– cuestionan el principio de unanimidad que siempre ha regido el funcionamiento del Consejo Europeo.
Mientras tanto, Reino Unido, que ya no es miembro de la Unión Europea, está creando una nueva alianza militar, denominada “Marinas del Norte”, en la que ya ha logrado enrolar a las fuerzas armadas de Dinamarca, Estonia, Finlandia, Países Bajos, Islandia, Lituania, Letonia, Noruega y Suecia. Supuestamente, los ejércitos de Alemania, Polonia y Turquía también deberían sumarse. También podrían hacerlo las fuerzas armadas de Francia, pero los conciliábulos entre París y Londres ahora parecen cosa del pasado. En todo caso, esa alianza de “Marinas del Norte” parece destinada a ocupar el lugar de la OTAN, cuando Estados Unidos se retire de esta, a mediados de 2027, según los planes de la administración Trump.
Pero esa nueva alianza no es compatible con la existencia de la Unión Europea, que es resultado de una de las cláusulas secretas del Plan Marshall de 1948.
Ya puede verse que el rearme alemán está siendo financiado simultáneamente por la Unión Europea y Reino Unido. ¿Es necesario recordar que Reino Unido financió el rearme alemán en los años 1930? ¿Y que lo hizo para lanzar a Alemania contra la URSS? Sólo después de los Acuerdos de Munich –firmados en septiembre de 1938– y de que la URSS, ya convencida de que sería la siguiente presa del III Reich, firmara el acuerdo germano-soviético –el 23 de agosto de 1939– la Alemania nazi se volvió en contra de Gran Bretaña.







