Nueva York. La Fuerza del Pueblo (FP) celebró su tradicional Fiesta de Navidad en el estado de Nueva York, en un ambiente de fraternidad y unidad, pero también de reflexión crítica sobre la situación que atraviesa la República Dominicana, con la participación de dirigentes, militantes, simpatizantes e invitados especiales.

Durante el encuentro, el presidente de la Fuerza del Pueblo en Nueva York, Carlos Feliz, destacó el valor de la Navidad como tiempo de solidaridad y compromiso colectivo, subrayando que esas virtudes contrastan con la realidad que hoy viven miles de dominicanos, tanto en el país como en la diáspora.
Feliz agradeció el respaldo continuo al proyecto político que lidera el Dr. Leonel Fernández, afirmando que la Fuerza del Pueblo sigue consolidándose como una alternativa real frente al desencanto generado por la actual gestión gubernamental.
En ese contexto, el dirigente expresó la profunda indignación existente ante el deterioro del sistema de salud pública, señalando de manera específica el caso de SeNaSa, donde, según afirmó, se ha vulnerado el derecho fundamental a una atención médica digna, afectando a miles de ciudadanos sin que hasta el momento se asuman responsabilidades claras.
Asimismo, sostuvo que el gobierno del presidente Luis Abinader y el PRM ha conducido al país por una senda de incertidumbre, marcada por el deterioro de los servicios públicos y un aumento sostenido del costo de la canasta familiar, que ha colocado a amplios sectores de la población en una situación de asfixia económica.
Indicó que esta realidad golpea directamente a las familias dominicanas más vulnerables, muchas de las cuales, advirtió, enfrentarán la Navidad sin los recursos mínimos para una cena digna, mientras el discurso oficial insiste en vender una estabilidad que no se refleja en la mesa del pueblo.
La actividad concluyó con un llamado firme a la unidad, la organización y la vigilancia ciudadana, reiterando el compromiso de la Fuerza del Pueblo con la defensa de los derechos sociales y con la construcción de un país donde la esperanza no sea solo un eslogan, sino una realidad tangible.








