Por Hilario Ramirez
En RD, desde superada la pandemia COVID-19, los afortunados en quedar vivos y así contar los pormenores acontecimientos sociales enfrentados a la cepa variante del coronavirus, muestran en el comportamiento de sus gentes, un fenómeno raro.
Una loca convivencia entre verdugos y su subyugado pueblo, peor a la crisis mental dejada en algunos afectados por esa mutación viral.
Nunca en la vida había surgido un estado de gobernanza del desquiciado, cuya jurisdicción ilógica presenta shows mediáticos condicionados a imponer ser escuchado sobre la promesa de perseguir a corruptos salientes. Pero el persecutor deja ver el refajo de que es tan corrupto como el imputado.
Rafael Adolfo Pérez de León, dejó quebrado a PROMESE»-CAL y lo premiaron enviándolo a INABIE .
SENASA después del coronavirus, soportó callada la crónica infección que brotaba pus corrupta, hasta que reventó la tolerante protuberancia.
Quienes hasta el año 2020 prometían cambios ético en la Administración Pública, firmaron acuerdos jurídicos con milongas devoluciones en cifras indigentes, a cambio de canonización entre ladrones.
La llamada Comisión Ética del gobierno del PRM murió avergonzada, mientras doña Ética perdió el pudor y temores a ser señalada por sustraer fondos del erario.
Actitud propia de personas indiferentes al qué dirán los veedores de la opinión pública, al descubrir que le es mayor rentable ser inescrupulosos con millones de pesos robados, a tener una vida de egocentrismo honesto pero asqueante de pobreza económica.
Los oportunistas que pintaron de verde una cachucha y una franela para vociferar «fuera los corruptos», cambiaron su marcha de manipulación ciudadana, por el anonimato de oligarcas almacenados en pacas de dinero sustraído desde distintas instituciones que bandalizan los Fondos Públicos.
Mientras los amontonados idiotas, como Belén y los pastores, duermen el sueño de la esperanza en un verde color sin escrúpulos para robar, como aquellos sacados del poder anterior quienes quedaron ricos sin expedientes que permita a los dominicanos llamarles ladrones, debido a que los que fungen de jueces, les vendieron el maletín transparente para que carguen la impunidad del santo y las limosnas.
Hoy como pornografía despenalizada, andan desnudos de moral y para colmo mezclados entre los que ayer simularon haber sido abusado sus derechos e intimidad de la madrugada, con quienes protagonizaron las denominadas operaciones con nombres de especies marina, ambos con dinero cuestionado.
En tanto esa desvergüenza política convive con el consensuado desfalco de los bienes del Estado, están moviendo fichas estratégicas apostando al sorteo de cerebros culturales con tendencia a olvidar atropellos de corruptos administradores de las finanzas públicas, creando contenidos coloreados con pan y circo hasta lograr que la mayoría se equivoquen nueva vez a votar masivos las urnas de otro prometido Cambio.
El loco número 28 lo guardan varios ensoñadospor ser privilegiados en conquistar la decisión de la cúpula partidaria de elegirlo candidato, para con los recursos robados a los incautos, ensuciarles las manos con centavos de sus propios recursos, a cambios de que voten a su favor.
La paradoja de la vida social en dominicana, golpea el rostro de tantas mentes idiotas, porque se cuidaron tanto con mascarillas sucias durante el COVID-19, para entonces dejarse enloquecer con promesas de mejorar la calidad de su vida, a sabiendas de que por la compuerta de atrás se llevan hasta los fondos que dicen garantizar la salud de los afiliados a la Seguridad social Sanitaria.








