
Buenos días. El fin de semana ocurrieron dos acontecimientos en torno a la guerra contra Irán, que marcan la hora cero del petróleo y tienden un peligroso cerco a la sobrevivencia humana. Por un lado, el ultimátum de 48 horas emitido por Donald Trump contra la infraestructura energética de Irán, en respuesta al bloqueo del Estrecho de Ormuz y, de la otra parte, la advertencia del país persa de que, si la indicada amenaza se llevare a cabo, atacará las instalaciones petroleras y los almacenamientos de agua potable de los aliados estadounidenses en el Golfo Pérsico. Ante este primer escenario, necesario es advertir que un ataque a las infraestructuras energéticas de Irán, es mucho más que una noticia del ámbito exterior, es una amenaza directa a la estabilidad económica global y una sentencia de muerte para los países que importan la totalidad de los hidrocarburos que consumen, que serían arrastrados a padecer un cuadro de consecuencias inimaginables e incontrolables. El Estrecho de Ormuz es la yugular del sistema energético global por acoger el tránsito del 20% del crudo de circulación mundial, de manera que su cierre total, seguido de un ataque a gran escala a las refinerías iraníes, sacaría del mercado millones de barriles diarios que ninguna otra nación podría reemplazar en el corto plazo. Ese peligroso escenario es suficiente para exigir raciocinio a Donald Trump y para elevar un llamado urgente a que los países del mundo, al unísono y con determinación, presionen a los fines de que se ponga fin a la aventurera e irracional guerra contra Irán. El segundo escenario sería como la llegada del Armagedón para los aliados norteamericanos que componen el Golfo Pérsico, quienes dependen del agua desalinizada por no poseer ríos e importan el 90 por ciento de los alimentos que consumen.. Países como Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita se asisten de plantas desalinizadoras que extraen agua marina del golfo Pérsico y el mar Arábigo, que reservan en grandes almacenamientos a los que Irán puede alcanzar con facilidad. Solo habría que imaginarse el drama humano que se desataría, si, como derecho a la defensa, Irán barre esos gigantes reservorios de agua dulce…








