
Buenos días. En ocasión de celebrarse este jueves el Día Internacional de Trabajo, los principales gremios que aglutinan a los trabajadores de República Dominicana aprovecharon para denunciar los propósitos que persisten en cuanto a eliminar la llamada cesantía laboral. Dejaron claro que no aceptarán la susodicha pretensión y que atentar contra esta alteraría la paz social prevaleciente en el país. La dirigencia de las entidades admite que se han hecho esfuerzos para practicar mejorías en los salarios mínimos, pero a la vez advierte que estos no han sido suficientes debido a la persistente brecha entre ingresos y costo de la canasta familiar. Desde las esferas oficiales en más de una oportunidad se ha prometido no tocar el tema, mientras desde litorales opositores se denuncia que sí hay planes de trastocar esa preciada conquista de los trabajadores criollos, en los que intervienen instancias empresariales y sectores congresuales. De cualquier forma, justificadas o no las alertas del movimiento obrero, no parece justo, mucho menos sabio, que, a los trabajadores y familiares, se les cargue un solo detalle más que atente contra su menguado presupuesto y estropee sus derechos a ascender a una mejor calidad de vida. Por eso es un desatino que los hombres de empresas del país persistan en sus planes de abolir la cesantía laboral, uno de los pocos beneficios que asegura al trabajador la remuneración justa al terminar su contrato laboral ya sea por despido o desahucio. La paz social, la democracia misma como sistema político, tiene su costo y bajo ninguna circunstancia pueden pretender los poderosos que solo sea pagado por la parte que menos puede porque precisamente es la que menos recibe. ¡Además de que empresarios y políticos saben bien que, los trabajadores, la gente de abajo, tiene muy poco o casi nada que perder!








