

Buenos días. Las agresiones de Estados Unidos e Israel contra Irán no solo han provocado que el medio oriente esté ardiendo en llamas, sino que empujan al mundo hacia un estado de peligrosa convulsión que, según estiman analistas, nos coloca en la antesala de una guerra nuclear de proporciones catastróficas. La primacía de los intereses geopolíticos, el ansia insaciable de la Casa Blanca por controlarlo todo, su irrevocable decisión de imponer, suplantar, dictar las reglas a otros y de recurrir al uso abusivo de las armas, en vez de priorizar la diplomacia, mantienen en vilo a una humanidad que se quedó sin defensores. La agitación armada en medio oriente no solo sube la temperatura política entre las grandes potencias, sino que provoca consecuencias funestas a nivel global, que ya comienzan a verificarse en los mercados petrolero y del gas natural. Y en medio del sonar de los tambores de la guerra, se hace más preocupante que nunca la ausencia de árbitros que incidan e insistan en que se privilegie el dialogo para dirimir los conflictos que amenazan con una hecatombe humana. Las próximas horas y días serán determinantes para medir el pulso de los contecimientos, aunque las perspectivas no son para nada prometedoras…







