
El canciller alemán, Friedrich Merz, advirtió el miércoles a la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, que no intervenga en las elecciones regionales de Alemania previstas para septiembre, luego de que el Departamento de Estado de EE.UU. anunciara un programa de financiamiento para iniciativas alineadas con el movimiento MAGA (Make America Great Again) en Europa.
Merz fue consultado por la prensa sobre el programa de subvenciones anunciado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, que podría beneficiar a organizaciones cercanas al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD).
En respuesta, afirmó que Alemania no interviene en los procesos electorales estadounidenses y pidió a Washington actuar con la misma reciprocidad de cara a las elecciones regionales previstas para septiembre
“Por nuestra parte, no interferimos en las elecciones estadounidenses. Del mismo modo, no quiero que el Gobierno de Estados Unidos ni las instituciones cercanas al Gobierno interfieran en las elecciones alemanas”, afirmó.
En una nueva iniciativa, el Gobierno de Estados Unidos contempla subvenciones de hasta 3 millones de dólares para organizaciones benéficas, centros de estudios e individuos en Europa.
Según el programa, los fondos estarán destinados a proyectos que aborden temas como la soberanía nacional, la migración, la censura y el uso político de los procesos judiciales, en línea con una “filosofía política compartida” y la “herencia de la civilización occidental”.
Muchos sostienen que este esquema de financiación forma parte de un esfuerzo impulsado por el Departamento de Estado para redirigir recursos públicos hacia grupos de extrema derecha y, potencialmente, partidos políticos en Europa.
Desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, las relaciones entre Estados Unidos y Alemania han estado marcadas más por varios desencuentros. Antes incluso de asumir la Cancillería, Friedrich Merz criticó duramente a Trump tras el enfrentamiento público de este con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, al afirmar que las declaraciones del mandatario estadounidense demostraban el escaso interés de parte de la clase política de Washington por el futuro de Europa.
Con el paso de los meses, las diferencias se profundizaron. La imposición de aranceles estadounidenses a productos de la Unión Europea afectó especialmente a Alemania, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones.
A ello se sumó el anuncio de Washington de reducir significativamente su presencia militar en territorio alemán, con la retirada inicial de 5000 soldados y la posibilidad de efectuar recortes aún mayores. Esa declaración de Trump se produjo después de que el canciller alemán afirmara que Irán estaba “humillando” a Estados Unidos durante las negociaciones destinadas a poner fin al conflicto con Teherán.
Las tensiones también aumentaron por la decisión de elevar del 15 % al 25 % los aranceles a los automóviles importados desde la Unión Europea
El deterioro de la relación se acentuó aún más a comienzos de 2026, cuando la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos alertó sobre una supuesta “destrucción civilizatoria” en Europa vinculada a la migración y definió al hemisferio occidental como una esfera de influencia estadounidense.







