Mojiganguiando el sábado

Por Alejandro Espinal F.
Los recientes terremotos que sacudieron a Venezuela me obligaron a cambiar el tema que tenía preparado para esta semana. Hay tragedias que, por su magnitud, desplazan cualquier otro asunto.
Pocas veces la naturaleza sorprende con dos terremotos principales ocurridos casi de manera simultánea. Ese fenómeno, conocido por los especialistas como un «doblete sísmico», dejó una estela de muertos, heridos y daños materiales cuyo verdadero alcance solo podrá conocerse cuando concluyan las labores de rescate y remoción de escombros.
Un terremoto se produce cuando la energía acumulada en el interior de la Tierra se libera de manera repentina debido al movimiento de las placas tectónicas. Estas enormes placas forman la corteza terrestre y se desplazan lentamente durante todo el año. Cuando chocan, se rozan o se deslizan entre sí, liberan una fuerza capaz de estremecer ciudades enteras.
Lo ocurrido en Venezuela fue un caso poco común. No se trató simplemente de las réplicas normales que siguen a un gran sismo, sino de dos fuertes terremotos registrados con apenas segundos de diferencia, lo que multiplicó la destrucción y complicó aún más las labores de rescate.
La ciencia ha avanzado considerablemente en el estudio de estos fenómenos y puede identificar las zonas de mayor riesgo sísmico. Sin embargo, todavía no existe un método confiable para predecir con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto, como sí sucede con los ciclones.
Por esa razón, la mejor protección sigue siendo construir edificaciones bajo estrictas normas antisísmicas y educar a la población sobre cómo actuar antes, durante y después de un sismo.
En la República Dominicana también existen zonas de alta actividad sísmica. Entre ellas se encuentra la falla Septentrional, que atraviesa la región norte del país. Ojalá Dios continúe protegiendo a nuestra Ciudad Corazón y a todos los pueblos cercanos.
Mientras tanto, la solidaridad dominicana ya comenzó a manifestarse con el envío de equipos especializados de búsqueda y rescate para colaborar con las autoridades venezolanas en esta dolorosa tragedia.
Hoy corresponde acompañar al pueblo venezolano con nuestras oraciones y nuestra solidaridad. Es una nación con profundos lazos históricos con la República Dominicana y que, en distintos momentos, abrió sus puertas a dominicanos ilustres, entre ellos nuestro Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte.
Venezuela atraviesa horas de angustia y dolor.
Venezuela no está sola.
Cuentecito: Hoy no corresponde. Hay momentos en que el respeto y la solidaridad deben hablar más fuerte que cualquier anécdota.








