Por Hilario Ramírez
Estocolmo inversamente proporcional al crecimiento económico y salubridad en los cuadros familiares de la República Dominicana.
Complejo Estocolmo
Suele darse como un mecanismo de defensa inconsciente, condicionado a sobrevivir en situaciones de amenaza constante.
Ante la falta de una vía de escape, la víctima experimenta su identificación con el agresor:
Para reducir el terror, la víctima adopta la perspectiva del maltratador.
Dependencia y supervivencia:
Cualquier muestra de «no agresión» por parte del verdugo, se interpreta erróneamente como un acto de bondad o salvación.
Exactamente la misma interacción de abusos dados entre un gobierno depravado y corrupto, construye discursos bondadosos y prometedores a no agredir el bienestar colectivo, justificando medidas dolorosas, para salvar el futuro económico de generaciones jóvenes.
El contraste se hace apreciar, cuando la convivencia entre burgueses y políticos se ponen de acuerdo durante visitados lobby, donde consensúan llevar al calvario de anexión económica, el patrimonio del Estado para distanciar mas el estatus social entre hacendados como ellos y la población maniobrada eternamente que son clase media baja y el amontonado de pobres e indigentes.
Cada período de proselitismo electoral en que los e la actores son burlados con la ironía de ofrecerles 200 o 500 pesos a cambio de que ejerzan el voto en favor de quien entrega esos centavos, cuyos recursos económicos los ciudadanos desconocen que ese dinero es de ellos y no de quien lo roba a la JCE para mercadear el derecho a elegir.
Si en RD la calidad educativa retrocede, es porque de manera subversticia los actores del ejercicio político intervienen con acre malicia en el programa de educación, colocando zancadillas y torpedeando el proceso con la intención de mantener sumergida a la población dentro de la isla del espectáculo donde la pnderable variable sea la de continuar alfabetizado funcional e ignorante de conocimientos básicos.
Para ilustrar el retroceso cognitivo elegido por la cultura dominicana adictos al culto de la lisonjas perpendicular al ocio esperanzador de quienes se arrodillan a la pedigüeña expresión «maestro /o quizás, -Doctor, mi mayor respeto, deme una ayuda»… fortaleceremos está historia social con un escrito de Franz Cafka en su teoría sobre el baile de apariencias y la vergüenza.
Sentí vergüenza de mí mismo cuando me di cuenta de que la vida es una fiesta de máscaras y yo participé con mi rostro verdadero».
Esta reflexión suele resonar en personas que se sienten vulnerables o fuera de lugar al mostrarse tal como son en un mundo lleno de fingimiento.
Lo inaudito es, ver en el estilo de vida idiota del dominicano, hacer amistades con quienes les roban sus presupuestos participativos como parte del retorno a sus impuestos pagados, verlos enfilados con perceptible comedia caricaturesca, repostulación hacia una gestión continua para un segundo periodo de los ladrones prevaricadores.








