(Primera parte)

Buenos días. Según lo difunde este miércoles un reporte de uno de los diarios nacionales, el Índice Gini revela que, a pesar del crecimiento de la economía dominicana, la desigualdad profundizó su constante aumento entre los años 2022 y 2025. El estudio pone sobre la mesa lo que siempre han alegado sectores del país, que la gente mayoría no siente el cacareado crecimiento económico porque sus beneficios son acaparados por un reducido grupo de familias y conglomerados empresariales, que tienen gran influencia en el poder político criollo. Esos privillejados sectores, son los mismos que siguen recibiendo subsidios e incentivos fiscales que se justificaban hace décadas para que arrancaran, pero que hoy son innecesarios y solo sirven para inflar sus ganancias netas. Pero, además, estos controlan la casi totalidad de los bienes y servicios de consumo masivo como las importaciones de alimentos, materiales de construcción, energía, telecomunicaciones y finanzas. Se trata de irritantes privilegios, que necesariamente, malogran la sana competencia y confieren a los sectores indicados el poder de manipular los mercados y fijar precios, lo que se traduce en un abuso que afecta a un consumidor que recibe bajos salarios y que forzado a pagar precios exorbitantes por la comida, los servicios y la vivienda. Con la componenda del propio Estado y el poder político, en el país predominan esos grupos de familiares que son dueños, al mismo tiempo, del banco, la constructora, el medio de comunicación, la importadora y el hotel. Ese fatídico control hace que el dinero circule y se quede dentro del mismo ecosistema familiar, limitando el «derrame» hacia el resto de la sociedad. Por eso es que los pobres crecen y nunca ven los beneficios del mentado crecimiento económico…Volveremos.






