Mojiganguiando el sábado

Por Alejandro Espinal F.
La Güira es un pequeño instrumento de percusión de origen dominicano que se ha convertido en pieza imprescindible del merengue y la bachata, los dos géneros musicales dominicanos de mayor proyección nacional e internacional.
Al hablar de la Güira es necesario diferenciarla del Güiro, porque aunque ambos producen sonidos parecidos, como “cha, cha, chí”, no suenan igual debido a su estructura de fabricación.
El Güiro es de origen vegetal, asociado al uso del higüero, algunas semillas o un trozo de madera. En cambio, la Güira es de metal y se toca con varillas también metálicas, lo que hace que su sonido sea más fuerte, brillante y penetrante que el producido por el Güiro.
Nacimiento de la Güira
A principios del siglo XIX, en los campos del Cibao las fiestas se celebraban con merengues típicos, donde prevalecían la tambora, el acordeón y el güiro.
Los músicos se dieron cuenta de que tanto la tambora como el acordeón se “tragaban” el pobre sonido del güiro.
Ya para mediados de siglo comenzaban a llegar aceites comestibles en latas, situación que fue aprovechada por los campesinos cibaeños, quienes con clavos hacían pequeñas perforaciones para lograr, con un gancho metálico, ese sonido tan característico.
A pesar de que algunos exponentes de la historia aseguran que los taínos hacían sonidos rasgando el oro, lo cierto es que la Güira es puro ingenio del campesino cibaeño.
En la actualidad, la fabricación de este instrumento ha sido perfeccionada con mejores metales.
En el merengue, la Güira marca el tiempo, la velocidad y el ritmo.
La Güira no solo acompaña la música: empuja el baile, sostiene el ritmo y le da al merengue ese brillo metálico que lo hace reconocible desde los primeros compases.
En la bachata, su uso comenzó entre los años 70 y 80, dándole un cambio radical a la bachata anterior, que era más cercana al bolero lento.
La Güira marca los cuatro tiempos.
Importancia de la Güira
La Güira es uno de los símbolos sonoros más importantes de la cultura dominicana. Su sonido metálico, alegre y constante está presente en las fiestas, en los campos, en los barrios y en los grandes escenarios donde se toca merengue o bachata.
Próximo sábado completamos con la tambora.
Cuentecito:
Donde se habla de ahorro hay que mencionar a los banilejos, por no decir “duros”.
Cuentan que un niño le dice a su madre banileja:
“Mami, ¿puedo ver televisión?”
Ella contesta:
“Sí, pero no la prendas, que la luz está muy cara”.








