martes, abril 21, 2026
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El profundo cisma que enfrenta al Pentágono contra el Vaticano

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La ilustración que el presidente Donald Trump publicó el 15 de abril de 2026.
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Visto desde el exterior, no se percibe la metamorfosis de Estados Unidos. En 4 meses, ese país ha cambiado de ideología política (sus dirigentes ya no son “jacksonianos”), de doctrina militar (ya no aplica la estrategia “Rumsfeld-Cebrowski”) y también ha cambiado de fe (ya no cree en el pluralismo religioso). Hoy iniciamos la publicación de un estudio sobre esta mutación, que nos obliga a revisar a fondo nuestra percepción de ese país.

El 9 de enero de 2026, el papa León XIV presentaba sus votos de Año Nuevo a los embajadores acreditados ante la Santa Sede. Aquel día declaró: «En estos tiempos, la debilidad del multilateralismo en el plano internacional es particularmente preocupante. Una diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso de todos se ve reemplazada por una diplomacia a través de la fuerza, de individuos o de grupos aliados. La guerra vuelve a estar de moda y un fervor guerrero gana terreno. Se ha violado el principio establecido después de la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras de otros [1]. Ya no se busca la paz como un don y un bien deseable en sí “en la búsqueda de un orden deseado por Dios, que implica una justicia más perfecta entre los hombres” [2], sino que se busca [la paz] a través de las armas, como condición para afirmar su propia dominación. Esto amenaza gravemente el Estado de derecho, que es la base de toda coexistencia civil pacífica.» [3]

Aquel discurso no fue precisamente del agrado del secretario de la Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, sionista cristiano, miembro de la Comunión de las Iglesias Evangélicas Reformadas (CREC), la secta del pastor Douglas Wilson. Pete Hegseth venía reformando el Pentágono desde el 30 de septiembre de 2025, destituyendo oficiales que habían sido nombrados según los términos de la ideología woke y de las reglas “diversidad, equidad e inclusión” (DEI) [4].

Hegseth cuestionaba incluso el papel del grupo denominado The Family, el International Christian Leadership, en pleno corazón del Pentágono. Esta asociación de capellanes militares de todas las confesiones fue creada en 1953 por el pastor metodista Abraham Vereide y, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en la principal justificante de la guerra fría, presentada como la lucha de los ejércitos de Estados Unidos, defensores de la Fe, contra los ejércitos comunistas ateos. Hasta el año pasado, todos los jefes de estado mayor fueron miembros de la “La Familia”, al igual que numerosos políticos, no sólo estadounidenses sino también aliados [5]. Durante 73 años, tuvo como vocero al pastor Billy Graham. Fue así como Billy Graham llegó a convertirse en consejero espiritual de 12 presidentes estadounidenses, desde Harry Truman (1945-1953) hasta Barack Obama [6]. Hasta el presidente del Senado de Francia, Alain Poher (1968-1993), llegó a rezar con “The Family”.

En todo caso, el 22 de enero pasado, el secretario de la Guerra convocó al Nuncio Apostólico en Washington, el cardenal francés Christophe Pierre. En principio, sólo los ministros de Relaciones Exteriores tienen potestad para convocar al embajador de la Santa Sede. Pero no fue el secretario Hegseth quien recibió al prelado, sino su segundo, Elbridge Colby.

Ya es de público conocimiento que a Pete Hegseth le preocupa más la guerra cultural contra el movimiento woke que los asuntos militares. Su segundo a la cabeza del Pentágono, Elbridge Colby, está a cargo de la estrategia de los ejércitos estadounidense. Elbridge Colby es un católico, nieto de William Colby, quien fue director de la CIA bajo el presidente Nixon y Caballero de la Orden de Malta. Elbridge Colby desempeñó un papel central en el primer mandato presidencial de Donald Trump y es el autor de un libro titulado The Strategy of Denial: american defense in an age of great power conflict (“La estrategia de la negación: la defensa estadounidense en la era de los conflictos entre grandes potencias”) [7], donde explica que, para ser libre, Estados Unidos tiene que impedir que otro país llegue a ser más poderoso. Elbridge Colby desarrolla en ese libro una estrategia destinada a parar el desarrollo de China, pero no haciéndole la guerra directamente sino haciéndole la guerra a sus proveedores de energía y de materias primas.

Al recibirlo, Elbridge Colby explicó a Su Eminencia Christophe Pierre que la Santa Sede debía saber desde hace mucho que Estados Unidos es su mejor aliado y que el Papa debería ser más «leal». La discusión fue subiendo de tono y Elbridge Colby llegó a recordarle al nuncio papal que, históricamente, cuando un Papa entró en conflicto con un rey de Francia, el monarca forzó la elección de un segundo Papa. En efecto, de 1378 a 1417, dos Papas, el del Vaticano y otro, asentado en Aviñón (ciudad del sur de Francia), se excomulgaron uno a otro, durante el “Gran Cisma de Occidente”. Mucho más recientemente, en la época en que las iglesias protestantes eran mayoritarias en Estados Unidos, William Colby, el abuelo de Elbridge Colby, inició, con el pastor Billy Graham, el Congreso Internacional sobre la Evangelización Mundial para rivalizar con el Consejo Ecuménico de Iglesias, que se había pronunciado contra la guerra de Vietnam. Esta vez, al final de su encuentro con el nuncio papal, el número 2 del Pentágono puso una pistola encima de la mesa.

Varios medios de prensa contaron la escena de maneras diferentes después de que la mencionara The Free Press [8]. La versión que yo menciono aquí es la que me contó un colaborador y amigo que desempeñó un papel en el Vaticano. El 9 de abril, en ocasión de la entrada en funciones del nuevo Nuncio Apostólico en Washington, monseñor Gabriele Caccia, el vocero de la Santa Sede, el británico Matteo Bruni, confirmó que la reunión realmente tuvo lugar, pero no quiso describirla. Sólo declaró que lo que reportaban los medios era «absolutamente falso». Por su parte, el embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Birch, «refutó categóricamente» lo que reportaba The Free Press.

En todo caso, el Santo Padre anuló su viaje a Estados Unidos.

Las cosas siguieron empeorando poco a poco y el secretario Hegseth invitó el pastor Douglas Wilson a oficiar en el Pentágono, el 17 de febrero [9]. Pero, en un sermón de un cuarto de hora, este pastor “paleoconfederado” rezó por «el despertar del cine negro», o sea por un gran despertar del cristianismo en Estados Unidos. «Dios puede hacer lo que ama, y como deberíamos saber ahora, lo que Él ama es tomar los componentes más improbables y hacer con ellos algo glorioso. Consideren una reunión de plegaria en el Pentágono como un ejemplo posible. Muchas cosas más extrañas han sucedido.»

En los días que siguieron, las puertas del Pentágono se cerraron para “La Familia” –y también para la Iglesia católica. Desde entonces, sólo los pastores de la Comunión de Iglesias Evangélicas Reformadas, la iglesia cristiana sionista del secretario Pete Hegseth, tienen acceso al Pentágono para el servicio mensual de los Ejércitos. En el servicio siguiente, el 18 de marzo de 2026, fue el secretario de la Guerra, Pete Hegsteh, quien pronunció la homilía. Hegseth rezó por las tropas estadounidenses que, según él, infligen «una acción violenta aplastante contra quienes no merecen ninguna misericordia… Lo pedimos con una confianza audaz en nombre del todopoderoso Jesucristo» [10]. Ese mismo día, el Departamento de la Guerra anunció que el número de religiones aceptadas en los ejércitos estadounidenses ya no sería 200 sino sólo 31. Además, los capellanes militares ya no portarán con el uniforme insignias correspondientes a un rango militar sino sólo insignias religiosas [11]. Parece que el secretario de la Guerra quiere que el trabajo de los capellanes se redirija hacia la propagación de la fe, no hacia los problemas personales de sus feligreses [12] y, por otro lado, a imponer progresivamente una concepción particular de la religión, rompiendo con la diversidad actual [13].

La encargada de prensa del Pentágono comentó: «Los servicios de plegaria del secretario [de la Guerra Pete Hegseth] indudablemente mejoran la moral de quienes deciden asistir a ellos y están bajo la protección de la Constitución. No existe ningún tratamiento especial ni castigo basado en la decisión de asistir o no a esos servicios de plegaria.» Sin embargo, numerosos oficiales jubilados han comenzado a pronunciarse contra esa reforma ya que consideran inaceptable que el Pentágono se vea bajo el control de una iglesia en particular, sobre todo tratándose de la secta del pastor Douglas Wilson.

El “gurú” del secretario de la Guerra es, en primer lugar, el cabecilla del “patriarcado bíblico”, razón por la cual se pronunció contra la participación de mujeres en la administración de su iglesia, incluso afirma que las Escrituras justifican la esclavitud de las mujeres. El pastor Douglas Wilson es un “reconstruccionista”, según él el regreso de Cristo tendrá lugar sólo cuando la sociedad respete ciertas leyes del Antiguo Testamento, como la aplicación de la pena de muerte para los asesinos, los idólatras, los homosexuales, los adúlteros y contra quienes se entreguen a la brujería y la blasfemia. Como “nacionalista cristiano”, el pastor Douglas Wilson predica «una fusión de la identidad cristiana y el conservadurismo cultural con la pertenencia cívica de Estados Unidos». Finalmente, en nombre de la “teología de la Alianza”, este pastor está convencido de que Cristo no vino para abolir la ley de Moisés, sino para superponerle su mensaje de amor y por eso presenta el apoyo al Estado de Israel como un deber religioso [14].

El veneno de la instrumentalización política de la religión gana terreno. El 12 de abril, el programa 60 minutes de la CBS transmitía un reportaje en el que 3 cardenales estadounidenses apoyaban las declaraciones del papa León XIV contra la guerra en Irán y la política antiinmigrantes de la administración Trump. A la mañana siguiente, el presidente Trump respondió con una verdadera declaración de guerra: «El papa León XIV es débil con la criminalidad y es terrible en política exterior. Habla de “miedo” a la administración Trump pero no menciona el TEMOR que la Iglesia católica, y todas las demás organizaciones cristianas, sentían durante el COVID, cuando se arrestaba a clérigos, ministros del culto y feligreses por haber realizado servicios en las iglesias, incluso cuando salían y estaban a 10 e incluso a 20 pies de separación [unos 2,5 metros]. Su hermano Louis me cae mejor que él, porque Louis es MAGA. ¡Ha entendido lo que León no entiende! No quiero un Papa que piensa que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un Papa que piensa que es terrible que Estados Unidos haya atacado Venezuela, un país que enviaba cantidades masivas de droga a Estados Unidos y que, peor aún, vacía sus cárceles, incluso de asesinos, de traficantes de droga y de matones, en nuestro país. Y no quiero que un Papa critique al presidente de Estados Unidos porque yo hago exactamente aquello para lo que fui electo. ANTE UN DERRUMBE, yo establecí cifras récord contra la criminalidad y creando el mayor mercado bursátil de la historia. León tendría que estarme agradecido porque, como todo el mundo sabe, su elección fue sorpresiva y chocante. Él no estaba en las quinielas para ser Papa y la Iglesia lo puso ahí sólo porque era estadounidense y pensando que sería la mejor manera de tratar con el presidente Donald J. Trump. Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano. Desgraciadamente, León es débil con el crimen, débil con las armas nucleares, no se pone de mi parte, además de que se reúne con simpatizantes de Obama, como David Axelrod, un PERDEDOR de izquierda, que es uno de los que querían que los dueños del tiempo y los clérigos fuesen arrestados. León debería comportarse como un Papa, usar el sentido común, dejar de responder a la izquierda radical y concentrarse en ser un gran Papa.»

Trump incluso publicó una imagen producida por Nick Adams, el presidente de la Foundation for Liberty and American Greatness (Fundación por la Libertad y la Grandeza de América), que muestra al propio Trump como Jesús, curando un enfermo bajo la mirada fervorosa de sus fieles y la protección de soldados y ángeles. Trump publicó esa imagen el día de la Pascua ortodoxa.

El tercer servicio religioso del nuevo “sistema Hegseth” se transmitió por YouTube el 15 de abril. Ese día, el secretario de la Guerra mencionó la “heroica” operación de salvamento de un piloto estadounidense derribado en Irán. En realidad, se trató de una operación fracasada con la que Estados Unidos trató de apoderarse del uranio enriquecido de Irán. El piloto no fue rescatado. Pero, el secretario Hegseth citó una plegaria del equipo Sandy 1 de la unidad de búsqueda y salvamento en combate. Haciendo referencia al Libro de Ezequiel, el secretario de la Guerra dijo: «El camino del hombre justo es atacado desde todas partes por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, guía a los débiles a través del valle de las tinieblas, porque es el verdadero guardián de su hermano y que encuentra los hijos perdidos. Y yo caeré sobre ti con gran venganza y furiosa cólera y sobre todos los que traten de envenenar y destruir a mis hermanos. Y sabrás que mi nombre es el Señor cuando desencadene sobre ti mi venganza.» Problema: este texto no viene de La Biblia sino de un personaje del conocido film Pulp Fiction de Quentin Tarantino.

El secretario de la Guerra cedió después la palabra al pastor Zack Randles, que realiza una plegaria anual en la Cámara de Representantes [15].

Horas después, el papa León XIV escribía en X: «¡Desdichados quienes manipulan las religiones y hasta el nombre mismo de Dios con sus propios fines militares, económicos y políticos, arrastrando todo lo sagrado a la oscuridad y la suciedad!» [16]

En definitiva, la asociación Americans United for Separation of Church and State presentó una denuncia contra el Departamento de la Guerra [17]. Según esa asociación de defensa del pluralismo religioso, lo que está sucediendo en el Departamento de la Guerra es un fenómeno en plena expansión: sesiones de plegaria como las ya descritas también tienen lugar en el Departamento del Trabajo, bajo la conducción de la secretaria Lori Chavez-DeRemer.

En Estados Unidos acaba de comenzar un “Kulturkampf”, o sea el “Combate por la Civilizacion” que el canciller del Imperio alemán Otto von Bismarck (1815-1898) puso en práctica para eliminar los vínculos entre el Imperio alemán y la Iglesia católica. Esta vez se trata de una ruptura entre Estados Unidos y la Santa Sede, precisamente en momentos en que, debido a la inmigración mexicana, la población de Estados Unidos incluye un 40% de católicos [18]. También es lo que pudiéramos llamar una “inversión de tendencia”, después del apoyo del fallecido papa Francisco al predecesor de Donald Trump, el presidente demócrata Joe Biden [19].

(Continuará)

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