Buenos días. En apenas los primeros dos meses de 2026, nueva vez dos lastres sociales encabezan las fatídicas estadísticas en República Dominicana: El asesinato de mujeres y las ejecuciones en las calles de supuestos “delincuentes” por parte de agentes del “orden público”. Son rémoras al parecer insalvables y que los modelos de democracia en América Latina, demuestran su incapacidad para resolverlos. ¿Serán igual a otras tantas «enfermedades» que el sistema capitalista, en la versión que conocemos y padecemos, jamás logrará resolver? Con frecuencia se escucha a periodistas, comentaristas, políticos de oposición y analistas de todo género, hablar de lo podrido de la sociedad, del auge del narcotráfico, de la corrupción en el sector público, de que nos arropa la delincuencia y de otros tantos males de presencia permanente, ¡pero las soluciones definitivas no aparecen y a través de los tiempos, seguimos padeciendo sus consecuencias! No extraña que casi siempre se identifica al gobierno de turno como el responsable y se le señala de carecer de políticas públicas para su combate efectivo o de no tener voluntad para hacerlo, pero son mera justificaciones tras las que se esconde la incapacidad que, tristemente, es denominador común en la casi generalidad de los regímenes políticos latinos. Sin dudas, el comportamiento no rebasa las palabrerías subjetivas de los que prefieren el simplismo como modelo de análisis de los citados males, impidiéndose llegar a comprender que esas son válvulas por donde respira la naturaleza maloliente del propio capitalismo. ¿O acaso usted cree que, por ejemplo, siendo el narcotráfico un negocio tan rentable en lo económico e ideológico para el capitalismo, se van a ensañar contra él? Pensarlo sería como roncar despiertos…








