Por Paíno Abreu Collado
(Especial par De Ahora)
«El país necesita una estrategia de rescate hídrico con visión de Estado»
El reciente anuncio del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARENA), mediante la Resolución No. 0002-2026 del 15 de enero de 2026, según el cual el río Haina «ha colapsado» y será «intervenido», ha sido presentado como si fuera una revelación nueva. Sin embargo, el deterioro del Haina —como también el del Ozama y el del Isabela en Santo Domingo, y el del Yaque del Norte en Santiago— es una realidad diagnosticada desde hace décadas. Estos ríos, sometidos a descargas constantes de aguas residuales, a vertidos de residuos sólidos y a extracción incontrolada de materiales, llevan años funcionando, en la práctica, como cloacas a cielo abierto de nuestras principales ciudades.
Por eso, declarar ahora que estos ríos han colapsado no aporta claridad. Lo que el país necesita es que el Ministerio explique con precisión qué significa «intervenir el río»: cuáles son las medidas específicas, las instituciones responsables, los plazos de ejecución y el financiamiento identificado. Las generalidades ya no convencen. El deterioro es profundo y solo puede enfrentarse con planificación seria, transparente y sostenida.
Por qué la intervención no es suficiente
Justamente porque el daño es tan grave, la ciudadanía dominicana comprende que no existe una solución milagrosa ni de corto plazo. Lo que se exige es visión de futuro. Por ello, es imprescindible que el Ministerio presente un plan de rescate hídrico de largo plazo, coherente y técnico, que establezca metas claras y verificables para los próximos 10 a 15 años. Ese horizonte temporal es el único realista para revertir décadas de degradación ambiental.
Ahora bien, la credibilidad de un plan de largo plazo se demuestra con acciones inmediatas y medibles. En consecuencia, el Ministerio debe presentar, sin demora:
- Las inversiones concretas que realizará el Gobierno en el período restante de la actual administración, que vence en agosto de 2028. Esas inversiones deben incluir, como mínimo, proyectos estructurales para el tratamiento de aguas residuales, control de descargas industriales, gestión de residuos sólidos y restauración ecológica de riberas y cuencas.
2. Un calendario de ejecución verificable, con hitos anuales medibles y públicamente monitoreados.
- Un presupuesto detallado, con fuentes de financiamiento identificadas, compromisos institucionales claros y mecanismos de rendición de cuentas.
La necesidad de una política pública de Estado
Además, un verdadero plan de rescate de los ríos Haina, Ozama, Isabela y Yaque del Norte debe instituirse como una política de Estado. Esto implica invitar, desde ahora y de manera responsable, técnica y no partidista, a los gobiernos que seguirán en el tiempo a garantizar su continuidad. La protección de estas cuencas hidrográficas no puede depender de los ciclos electorales; su restauración requiere coherencia institucional, disciplina administrativa y acuerdos duraderos que trasciendan las transiciones políticas.
La ciudadanía dominicana ya conoce las consecuencias de la inacción: pérdida irreversible de biodiversidad, degradación de acuíferos, riesgos para la salud pública —especialmente por la presencia de metales pesados como cobre, níquel, plomo, arsénico y cadmio— y retrocesos en el desarrollo sostenible. Lo que el país exige hoy no es otro anuncio mediático, sino el inicio verificable de un proceso serio, transparente e irreversible de recuperación hídrica.
Intervenir es comprometerse
Intervenir un río no es una consigna política ni un simple ejercicio administrativo. Es un compromiso de largo plazo que debe sostenerse con inversiones sostenidas, planificación técnica rigurosa y genuina voluntad de Estado. Los ríos no pueden esperar más. El MARENA debe convertir esta resolución de urgencia en un plan de acción, con responsables identificados, presupuesto ejecutable y plazos inamovibles.








