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Reparto del planeta por esferas de influencia

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El reparto del planeta
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Los movimientos estratégicos de las tres mayores potencias apuntan a que el orden mundial está siendo redistribuido conforme sus esferas de influencia.

El orden internacional, tal como lo conocíamos, está siendo desmantelado por su propio arquitecto original. Bajo una nueva visión estratégica, Estados Unidos parece estar rechazando el principio del multilateralismo para impulsar una era marcada por el reparto del globo en esferas de influencia. Este giro sugiere que el destino del planeta ya no se decidirá en organismos globales, sino a través de la voluntad de las grandes potencias en sus respectivas áreas de dominio.

La hegemonía en el hemisferio occidental se ha convertido en el objetivo central de Washington. Acciones recientes, como la intervención en Venezuela y las presiones sobre Panamá para limitar la presencia china en su infraestructura interoceánica, confirman que Estados Unidos busca retomar el control absoluto de su patio. Este interés no es solo político; es profundamente económico y estratégico, apuntando al control de recursos como el petróleo venezolano y las tierras raras e hidrocarburos en Groenlandia, territorio que Washington aspira a controlar bajo argumentos de seguridad nacional.

Este repliegue estadounidense hacia su zona de influencia inmediata parece invitar a un acuerdo tácito con Rusia y China. Si Washington reclama exclusividad sobre el continente americano, se abre la puerta para que Moscú consolide su dominio sobre Ucrania y para que Pekín actúe con mayor libertad respecto a Taiwán. Es un modelo basado en la ley del más fuerte, donde las potencias respetan sus respectivos feudos territoriales para evitar confrontaciones directas, desplazando los conflictos hacia actores menores en la periferia.

Sin embargo, el papel de las otras potencias es complejo, China que es el gran beneficiado de la globalización, prepara un orden alternativo con instituciones propias para sustituir en el futuro al Banco Mundial o al Fondo Monetario Internacional. Por ahora, su avance en Latinoamérica parece detenerse cada vez que Estados Unidos reafirma su presencia, evitando un conflicto geopolítico directo.

Rusia por su parte podría instrumentalizar las acciones estadounidenses en América para justificar su propias acciones en Ucrania, estableciendo un paralelismo que refuerce su posición en posibles negociaciones de paz.

La Unión Europea es la que se encuentra en una crisis de identidad estratégica. Ante lo que algunos expertos califican como una traición de Estados Unidos, Europa podría verse obligada a repensar su cosmovisión y considerar a China como un aliado imprescindible en lugar de un rival.

En definitiva, Estados Unidos está impulsando el colapso de un sistema basado en normas que ya no considera beneficioso para sus intereses imperialistas. Este nuevo equilibrio de poder, fundamentado en el reparto geográfico, nos adentra en un terreno desconocido. Solo queda esperar si la disuasión nuclear será suficiente para mantener la paz en este sistema inestable o si este reparto por cercanía es solo el preludio de un conflicto global de mayores dimensiones.