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Agonía y lastres de 2025… Al amanecer

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Buenos días. ¡2025 agoniza! El cierre de un año permite que podamos hacer un balance crítico, objetivo, e identificar los resultados, tanto positivos como negativos, de los hechos y acontecimientos que sucedieron e impactaron a los dominicanos. Sin dejar de reconocer los avances donde los hubo, en esta oportunidad preferimos enfocarnos en los cuatro principales y más miserables lastres que sufrimos en carne propia y que vimos fortalecerse en República Dominicana: las ejecuciones policiales vía los mal llamados “intercambios de disparos”, las muertes provocadas por los accidentes de tránsito, el tráfico y consumo de drogas y el incremento de los precios de los artículos inevitables en la dieta de los dominicanos. Respecto al primer escenario, las cifras preliminares dan cuenta de que unos 170 supuestos delincuentes fueron ejecutados por agentes de la Policía Nacional. Una verdadera epidemia para la que no existen consecuencias y que otorga libertad plena a matones con armas y uniformes.  Nueva vez crecíamos en accidentes de tránsito y en su secuela de muertes y heridos, mientras que el consumo y tráfico de drogas alcanzó niveles sorprendentes, muy a pesar de las incautaciones y las acciones oficiales en el combate del flagelo. Y en lo que respecta a la sentida carestía de los precios de los artículos de primera necesidad, según cifras del Banco Central, el costo de la canasta familiar en los niveles uno y dos, correspondientes a los extractos más bajo de la sociedad, cierran con aumentos de 5.13 y 5.26 por ciento, respectivamente. Esos aumentos reflejan el deterioro del poder adquisitivo de los hogares más vulnerables por el encarecimiento de los alimentos, que es precisamente en la adquisición de estos donde ambos sectores invierten la mayoría de sus menguados ingresos. Pudiera afirmarse que, otra vez, República Dominicana perdió la batalla contra los lastres citados, que, en definitiva, no son los únicos puesto que no hay manera de excluir áreas como Educación, agua potable, energía eléctrica, seguridad ciudadana, entre otros, que nos dejan el sabor amargo de haber avanzado poco o casi nada, a largo de un año que irreversiblemente nos deja. ¡Ojalá que 2026 nos traiga nuevas y alcansables esperanzas…!