La conmemoración del Día del Yaque del Norte, un compromiso con la vida del río y el desarrollo de la nación.
Nelson Reyes Estrella
En el año 2016, como coordinador del Mes del Medio Ambiente en Santiago, impulsé la más contundente manifestación en defensa del río Yaque del Norte. Aquel esfuerzo no solo consistió en una gran movilización ciudadana en favor de la cuenca –celebrada el 11 de junio de ese año–, sino también en la realización de charlas, reportajes, campañas educativas y acciones de concienciación que marcaron el año más activo en la lucha ambiental del país.
Lo más trascendente de ese proceso fue la recuperación de una fecha histórica que había sido olvidada: el Día del Yaque del Norte, instituido oficialmente mediante el Decreto No. 172-95, emitido el 27 de julio de 1995 por el entonces presidente Joaquín Balaguer.
A pesar de su carácter oficial, esta efeméride no se conmemoraba, ni siquiera en las regiones donde el río tiene mayor impacto. Fue durante la planificación del Mes del Medio Ambiente de 2016 –dedicado al Yaque con el lema “Cuidando el Yaque, salvas tu vida”– cuando emprendimos una investigación que nos llevó a redescubrir dicho decreto y, con ello, encendimos una llama que hoy sigue viva.
Las organizaciones ambientales y sociales, lideradas por la Sociedad Ecológica del Cibao (SOECI), la Fundación Ecológica Tropical (FUNDETROP), la Asociación para el Desarrollo (APEDI), las principales universidades de Santiago y otras instituciones comprometidas con la protección ambiental, asumieron desde entonces el compromiso de conmemorar cada año el 25 de julio como un día de conciencia, reflexión y acción en torno al río más importante del país.
En esas actividades dejé el corazón. Hubo momentos en los que pensé que enfermaría por el esfuerzo realizado, pero desde ese año, el Día del Yaque del Norte ha dejado de ser una fecha olvidada para convertirse en una verdadera plataforma ciudadana de defensa ambiental. Diversas organizaciones y medios de comunicación de Santiago denuncian en esta jornada las agresiones contra la cuenca y exigen soluciones estructurales que garanticen su recuperación. Esta conmemoración se ha transformado en símbolo de resistencia frente a los intereses que amenazan al río: deforestación, contaminación industrial y doméstica, extracción de materiales y desarrollos urbanísticos en violación de la franja de protección legal.
Con el mismo lema, “Cuidando el Yaque, salvas tu vida”, presenté un ensayo para participar en el concurso organizado en 2018 por el Colegio de Periodistas, Seccional Santiago, y la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN), donde obtuve la primera mención. El párrafo inicial de ese ensayo, de tono claramente apologético, decía:
“Ante la mirada indiferente, se nos muere el Yaque del Norte. En cada plástico que se consume, en cada granito de arena que de él se extrae y en cada árbol que se tumba, se va cavando el nicho de lo que un día fue el Yaque dormilón”.
A pesar de los esfuerzos, el destino del Yaque sigue siendo incierto, si no es que ha empeorado. Sin embargo, a raíz del impacto social de las actividades realizadas en 2016, el entonces presidente Danilo Medina emitió el Decreto No. 15-18, mediante el cual se declaró de alta prioridad nacional la recuperación del río Yaque del Norte y se creó una comisión especial para tales fines. No obstante, desde Santiago y todo el Cibao seguimos esperando que esa promesa se traduzca en una verdadera política de Estado, capaz de recuperar la autoridad y devolver el esplendor a nuestro Yaque del Norte.
El renacimiento del Día del Yaque del Norte no es solo un acto de memoria institucional. Es, sobre todo, una manifestación de amor a la vida, al agua y al territorio. Celebrarlo es honrar el río que hace posible la agricultura del Cibao, el desarrollo urbano de Santiago, la biodiversidad de nuestras montañas y la identidad de nuestros pueblos.
Hoy, más que nunca, debemos seguir caminando junto al Yaque, educar a la ciudadanía, exigir el cumplimiento de la Constitución y de las leyes ambientales, construir una nueva cultura del agua y demandar acciones concretas del gobierno para articular una verdadera autoridad que proteja y gestione adecuadamente la cuenca. Es momento de devolver, aunque sea un poco, de todo lo que el río nos da y como cada 25 de julio, seguiremos vigilantes y comprometidos con su destino. Por eso, una vez más, queremos recordarte: cuidando el Yaque, salvas tu vida.+
El autor es politólogo, periodista, abogado y doctor en economía.








