
Buenos días. Una de las entelequias pagadas que más se ufana en gravitar en los asuntos migratorios de República Dominicana, es sin dudas la ONG conocida como Amnistía Internacional. Con frecuencia, activa sus denuncias irresponsables acerca de supuestas violaciones a los derechos de los ilegales haitianos en nuestro territorio, soliendo censurar a las autoridades por el solo hecho de cumplir con el sagrado e innegociable derecho de actuar contra todo extranjero que habite estas tierras de manera ilegal. Nueva vez este miércoles, el citado de instrumento de penetración en los asuntos del país, vuelve a cargar su agitada e interesada lengua para llover sobre mojado en lo concerniente a supuestas discriminaciones, prácticas xenofóbicas y posturas esclavistas, que “practican” los dominicanos en contra de sus vecinos. Todo para encuadrar el gastado cliché de que “el gobierno dominicano debe suspender en lo inmediato las deportaciones de haitianos”. Lo penoso es que esa cosa financiada para ejecutar su permanente y repudiable misión, parasitaria al fin, nunca ha presentado una sola prueba de sus temerarias denuncias contra el país, mientras de esta parte se sigue mantenido una postura débil ante sus azotes envenenados e insistentes. La referida entelequia es parte de un concierto de entidades inorgánicas, como ONU, OEA y otras, que mantienen un cerco mediático a esta nación con el propósito de que se arrodille y renuncie a su sagrado derecho a decidir y administrar su propia política migratoria. Se la pasan haciendo acusaciones alegres en foros y eventos internacionales, denunciando las guerras, el hambre, los desplazamientos forzosos, las migraciones, ¡pero de ahí NO pasan nunca, ni nada aportan! Ante sus majaderías, los dominicanos tienen que dejar claro su voluntad férrea, su inquebrantable derecho a defender el suelo patrio, su autodeterminación innegociable de preservar su soberanía nacional. Que quede claro.








