
Buenos días. El Gobierno del presidente Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) arribó a sus primeros cinco años. En el referido tránsito, el país ha sido testigo de comportamientos indecorosos por parte de servidores públicos, a pesar de que el combate a la corrupción fue el arma fundamental enarbolada en la campañas políticas de los años 2020-2024. El discurso ha sido reiterado una y otra vez, destacando las advertencias de no se permitirá ningún acto que se aparte de la prédica y combate frontal contra la corrupción en el manejo de los recursos públicos. No obstante, las denuncias no paran e incluso, provienen de instancias del propio tren gubernamental. No hay que olvidar que aún no cumplido los dos primeros años del primer Gobierno perremeísta, al menos diez funcionarios habían sido sacados de sus cargos por denuncias de corrupción. Y lo que se ha visto con el paso del tiempo, es que los ruidos se han propagado afectando sensiblemente la imagen del Gobierno y, de paso, poniendo entredicho lo prometido en cuanto a extirpar con firmeza las prácticas indecorosas en el manejo de la cosa pública. Decenas de casos, entre ellos muchos lo suficientemente sonoros, han salido a la luz pública y hasta el propio Abinader afirmó este lunes que se debe investigar lo ocurrido en Senasa, que a propósito no es el peor de todos. Los bochornosos hechos demuestran que no basta con aparentar desde el Gobierno que no se tolerará la corrupción, sino que se está obligado a demostrarlo con todas las consecuencias imaginables. El pueblo sabe que el presidente tiene las mejores intenciones y que jamás promoverá, ni se beneficiará de acciones corruptas, pero sabe también que al mandatario no le he posible poner un ojo en cada operación que lleven a cabo sus funcionarios de todos los niveles. Sencillamente parece compelido a asegurarse de que el creciente desfile de denuncias de actos corruptos, sea irreversiblemente frenado y procurar que los responsables directos e indirectos, paguen las consecuencias. Nuevos escándalos por corrupción representan un enorme desafío que Gobierno y partido sencillamente no puede permitirse.








