Por Arismendi Díaz Santana
Muchas pequeñas clínicas en riesgo de quiebra podrían convertirse en centros de atención primaria dirigidos por médicos familiares con muy poca inversión y con la gran ventaja de que normalmente están ubicadas en el seno de los grandes núcleos poblacionales
Según el Dr. Nelson Rodríguez Monegro, exdirector del Servicio Nacional de Salud (SNS), muchas clínicas pequeñas privadas están al borde de la quiebra. Cita la no indexación de las tarifas y la forma de pago. Señaló que la Ley 87-01 no se cumple debido a que sectores con mucho poder han impedido que se modifique para que haya mayor equidad para todos los sectores. “Las clínicas pequeñas están desamparadas”.
Nuestra Fundación considera necesario evitar su desaparición. Y propone aprovechar su infraestructura para crear centros de atención primaria como parte del primer nivel de atención. Hace casi tres décadas se lo propuse al Dr. Sergio Guzmán, siendo presidente de la Unión Médica del Norte en el estudio de factibilidad que le hice en 1997.
Cuando usted lea este artículo el gasto nacional en salud estará muy cerca de los 500,000 millones de pesos anuales, un mercado muy apetecido y que exacerba el afán desmedido de lucro de los aseguradores (ARS) y de los proveedores de servicios de salud (PSS). La realidad es que cada sector está en una lucha soterrada por asegurarse una cuota mayor de poder y control de esta enorme torta sanitaria.
Es muy importante comprender y asimilar que el SDSS requiere el establecimiento de una muy moderna plataforma digital para atender y entregar los servicios de salud a más de 10 millones de dominicanos y residentes. Y que ello supone una cuantiosa y creciente inversión tanto en el equipamiento, como en la planta física y en el personal calificado.
La privatización data de más de tres décadas anteriores a la Ley 87-01 de Seguridad Social, un proceso que se ha incrementado con la universalización del Seguro Familiar de Salud (SFS) concentrando la propiedad, la demanda y los servicios. En esta competencia desenfrenada muchas PSS pequeñas y hasta medianas (farmacias y clínicas) se han quedado atrás al no contar con el financiamiento para ampliar y modernizar su infraestructura digital y además, por deficiencias gerenciales.
No hay mal que por bien no venga. Muchas clínicas privadas pequeñas pueden ser convertidas en centros de atención primaria brindando un gran servicio a la población
Ese es, por ejemplo, el caso de las farmacias de la capital y de las grandes ciudades del interior. Antes de la seguridad social cualquier pequeña farmacia entregaba y cobraba al paciente cualquier medicamento en cuestión de minutos. En cambio, ahora debe verificar que la receta está correcta, llamar a la ARS para solicitar la autorización y luego llenar e imprimir unos cuatro documentos que debe firmar el paciente con la misma firma de la cédula. Esta modernidad eleva los costos operativos unitarios en razón inversa al tamaño y a la demanda de la farmacia.
Extrapolando este ejemplo a las clínicas y centros de salud privados, lo más probable es que sus mayores costos operativos unitarios y los altos intereses bancarios terminen estrechando los márgenes brutos de utilidad. En cambio, las grandes clínicas con un mayor volumen de pacientes pueden reducir el costo operativo unitario y elevar los márgenes de ganancias. Eso es sin mencionar problemas derivados del desempeño gerencial y de la competencia desleal.
Por ejemplo, la compra, instalación y manejo de un tomógrafo axial computarizado le resulta mucho más viable y rentable a un centro de salud que atiende a 5,000 pacientes diarios que a otro con solo 1,000. Estos ejemplos nos permiten explicar que en las economías de mercado la ventaja competitiva de las grandes empresas bien gerenciadas termina ralentizando y absorbiendo a las más pequeñas y medianas. En este mundo mercantil el pez grande se come al chiquito”.
No hay mal que por bien no venga, esta lamentable situación de muchas pequeñas clínicas señalada por el Dr. Rodríguez Monegro, podría ser el punto de partida para convertirlas en centros de atención primaria con muy poca inversión. Con la gran ventaja de que su ubicación suele estar en el seno de los grandes núcleos poblacionales. Todo depende de que la reforma de la Ley especialice fondos suficientes para fomentarlas.








