Dra. Raquel Escoto Abreu
Patóloga
El Helicobacter pylori (HP) es un bacilo espiral Gram-negativo con una fuerte afinidad por el epitelio gástrico, por lo que es considerado importante factor etiológico de gastritis crónicas, úlceras pépticas e incluso, se ha relacionado con neoplasias malignas del estómago. Este microorganismo infecta un gran porcentaje de la población mundial y una vez instaurado en la mucosa gástrica a través del despliegue de varios factores de virulencia altera la barrera del estómago, provocando el paso de enzimas digestivas y ácido, desencadenando como consecuencia una reacción inflamatoria del estómago.
Cabe destacar que la presencia de células inflamatorias, especialmente linfocitos en la pared del estómago, es una respuesta del sistema inmunológico, en estos casos, para intentar combatir y dar frente a la infección por el microorganismo, ya que este último coloniza el tejido de la mucosa evadiendo parcialmente los mecanismos de defensa. La permanencia de linfocitos y otras células inflamatorias en el tejido gástrico constituyen un estímulo antigénico persistente que trae como consecuencia el reclutamiento y la organización de dichos linfocitos, dando como resultado la formación de nódulos o folículos linfoides.
Según estudios realizados, un alto porcentaje de pacientes en cuyas biopsias gástricas se detecta la presencia de folículos linfoides a nivel de la mucosa, se encuentran positivos para Helicobacter pylori. Por tanto, la presencia de estos nódulos puede considerarse como un excelente marcador para dicha infección.
Es importante puntualizar que esta proliferación de tejido linfoide adquirido también podría ser la base para el surgimiento de nuevas complicaciones a largo plazo, como, por ejemplo, linfomas gástricos de bajo grado del tejido linfoide asociado a mucosas (MALT), así como otras lesiones linfoproliferativas.








