Mojiganguiando el sábado

Por Alejandro Espinal F.
El bizcocho dominicano se ha posicionado como uno de los pasteles más solicitados para bodas y cumpleaños en la ciudad de New York.
En lugares como Washington Heights, Inwood en Manhattan, el Bronx, Brooklyn y Queens, es frecuente ver reposterías que, debajo de su nombre, exhiben con mucho orgullo “Bizcochos dominicanos”.
Y es que la masa dominicana tiene una textura esponjosa, aireada, suave, dulce, pero no empalagosa.
Su clásico relleno de piña le da un toque distintivo que lo diferencia de otros, aunque, como es lógico, puede elaborarse con otras frutas.
No solo es consumido por dominicanos, sino también por personas de otros países que se vuelven fanáticos de ese sabor inigualable.
En otro plano
Un pequeño momento para jugar con la guerra y las palabras, sin menospreciar a nadie. Por ejemplo:
Si la actual guerra del Medio Oriente fuera en República Dominicana…
Cómo y por qué serían los enfrentamientos:
1. No serían por petróleo ni bombas atómicas.
2. El motivo sería por cerveza, romo y yuca.
3. Un pleito en chancletas y rolos entre dos mujeres por el pollero de la esquina.
4. También podría ser por discusiones entre dos chóferes de guaguas voladoras por un pasajero.
5. En vez de cerrar el Estrecho de Ormuz, sería por tratar de abrir la calle Sal Si Puedes, el Callejón de Regina o el Hoyo de Bartola.
6. También por intentar mover la quija’ a los moradores de “Quija’ Quieta”.
7. Otro problema sería querer arropar a los que viven en el barrio “Los Desarropaos”.
8. Además, querer recoger a los del pueblo “Los Botaos” de la provincia Monte Plata.
Llamada de alerta por ataque con drones de pan a los residentes de “La Tierra Prometida”, en Tamboril.
Se hace un pedido de tregua.
Las condiciones para sentarse en la mesa del diálogo serían:
a) Un termo de café.
b) Pan.
c) Arroz, habichuelas y pollo guisado.
d) Habichuelas con dulce.
e) Un perico ripiao y romo.
Cuentecito
Le pregunta una prostituta a otra:
“Manita, ¿qué tú le vas a pedir a Santa Claus?”
Ella contesta:
“Mil pesos, es igual para todos. Ni injusticia ni privilegios.”








