Suavecito… Es más cómodo aplicar la ley del menor esfuerzo en la solución de cualquier conflicto, pero es aconsejable valorar si resulta lo más conveniente para el conglomerado que afecta. Apunta a que esa fórmula será la que preferirá el Gobierno para enfrentar las consecuencias derivadas de la complicada escalada alcista de los precios del petróleo. El aumento de 10 pesos a combustibles de gran impacto económico y en particular en el presupuesto de la gente, que se suma a los 5 de la pasada semana, gravitará de forma dramática en la economía criolla, achicará mucho más el presupuesto de los que devengan menos ingresos, que son la gran mayoría de los dominicanos, mientras brilla por su ausencia la puesta en marcha de un urgente plan de emergencia, que procure el ahorro de combustible y energía. Nadie pone en dudas que el problema coloca en una situación difícil a las finanzas públicas del país, pero de ninguna manera puede pretenderse que las consecuencias derivadas de la estúpida guerra contra Irán, solo las pague el consumidor, mientras el Estado sigue gastando energía sin control en sus instalaciones, así como combustibles en una estructura vehicular oficial con alta presencia de vehículos de gran consumo. La autoridad está ante la obligación de practicar con el ejemplo, de exhibir equilibrio ante la población, de sincerizar sus respuestas para que los aumentos de los combustibles, no sean el único recurso a mano, ni se conviertan en otra espada de Damocles para los desigualados. Cada día de la guerra contra Irán derrumba mitos y llega cargado de incertidumbres para el futuro de la humanidad. La capacidad de respuesta del pais persa fue subestimada, al grado de que los agresores y sus aliados del Golfo Pérsico, se han llevado las peores sorpresas y a la vez, destapado un pandemonio de consecuencias que nadie está en capacidad de predecir. Además de sus armamentos militares, Irán tiene acceso a dos peligrosos recursos que pudiera usar en su legítimo derecho a la defensa y que generarían verdaderas catástrofes: El cierre total del estrecho de Ormuz y la destrucción del sistema de desalinización y almacenamiento de agua, sin cuyo recurso los vecinos traidores del Golfo, se quedarían completamente secos. Entre el 80% y 90% de los alimentos consumidos en el Golfo son importados y el 70% de estos pasan exclusivamente por el Estrecho de Ormuz, mientras que el 90 por ciento del agua potable está almacenada en grandes plantas que pudieran convertirse en blancos perfectos para Irán. (CE).








