Si bien es cierto que República Dominicana está dotada de muchos recursos naturales, tambien lo es que la enorme depredacion está disminuyendo constantemente dichos recurso. Esa realidad trae como consecuencia la disminución de los cuerpos de agua, de los árboles, degradación de los suelos, contaminación de los ríos, lagunas y arroyos, pérdida de biodiversidad, cambio climático, fenómenos extremos, perdida de la fauna y la flora, entre otras anormalidades. Esto atenta contra la vida de todos los seres vivos que habitan en nuestra media isla.
Desde hace muchos años en nuestro país se ha instalado un gran número de instituciones o empresas que depredan la naturaleza de distintas formas; entre ellas la desaparecida Rosario Dominaca y la Falconbrige Stratanikel, que operó en Bonao por más de 68 años dejando un buen pasivo ambiental. En la actualidad opera activamente la minera Barrick gold. Está empresa saca grandiosas cantidades de oro, pero lo que paga no compensa los daños que está causando a la naturaleza y a los seres humanos que habitan en la comunidad de Pueblo viejo, en la provincia Sánchez Ramírez.
Una de las peores acciones de depredacion es la operación de las llamadas granseras que se dedican a extraer arenas, gravas y otros materiales de los ríos y cuerpos de aguas. Esa práctica ha contribuido a que se hayan secado en los últimos 30 años, más de 700 ríos, arroyos, cañadas y lagunas. Muchas de las empresas que se enriquecen dañando el ambiente, cuentan con permisos legales adquiridos mediante dádivas, sobornos, intimidaciones y hasta amenazas y muertes a empleados del Estado y líderes ambientalistas.
El desarrollo del turismo en la República dominicana ha sigo muy significativo durante los últimos 30 años, trayendo fuentes de empleos y captación de divisas, pero con el agravante de que las empresas que construyen hoteles no les importa la cantidad de árboles que tengan que cortar, ni los múltiples daños al medio ambiente que causan. Es preciso mencionar el caso de los terrenos cercanos de la playa Bahía de las Aguilas, que pertenecen al Parque Nacional Jaragua, una enorme cantidad de terrenos, considerados reserva natural. Estos fueron adjudicados de forma fraudulenta en la década de los 90, a miles de personas vinculadas al gobierno de ésa época. A pesar de que ha habido múltiples sentencias para devolver esas tierras al Estado, no ha sido posible sacar a los impostores. Esto significa una gran amenaza para los más importantes recursos naturales de la zona sur del país.
Con el supuesto objetivo de preservar el medio ambiente, en nuestro país se han creado una serie de instituciones entre las que figuran el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Procuraduría de Medio Ambiente, el Consejo Nacional para el cambio climático, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, el Instituto Nacional de Aguas Potables, la Dirección Nacional de Areas Protegidas, Instituto Dominicano de Desarrollo integral, Junta Agropecuaria, Académia de las Ciencias, Grupo Jaragua, Sur futuro y la Fundación progreso, entre otras.
A pesar de tantas entidades, unas gubernamentales y otras de la sociedad civil, el accionar no ha sido suficiente para preservar nuestros recursos naturales. Es urgente que los organismos del Estado y toda la sociedad hagan el esfuerzo necesario en aras de preservar la mayor cantidad los recursos naturales. Si no se hace, muy pronto la isla en su totalidad, será un desierto donde no habrá vida para las plantas, animales, ni menos para los seres humanos.








