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Buenos días. En lo que constituye una decisión insólita, en tanto extralimita sus funciones y empuja al Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) a los límites de una crisis que hace tiempo tocó fondo, la Comisión Electoral de la entidad priva de sus derechos al aspirante a la presidencia, José Beato, para lo que arguye razones que desbordan su competencia y, a la vez, dejan tras de sí una estela de dudosos propósitos. El Reglamento Electoral del CDP no presenta dudas respecto al mandato que tiene el referido organismo, que no es otro que únicamente ceñirse a la materia electoral. De ahí que excluir a un competidor tras la sospecha de que supuestamente adquirió la membresía de forma irregular o porque presume que ha cometido faltas violatorias a la ética, no es más que un acto parcial e ilegal, una majadería interesada que, conociendo cómo opera el trío marcelinista que ha hecho del CDP una suerte de muro de la verguenza, genera la sospecha de que “los jueces electorales” fungen de simples instrumentos de terceros, con la marcada intención de perjudicar a contrincantes que exhiben amplias posibilidades de ganar lass elecciones de este viernes 29. Suponiendo que tuviera facultad para cuestionar la validez o no de un miembro cualquiera, entonces lo correcto era exigir del Comité Ejecutivo, como condición previa, una auditoria forense al padrón del CDP. El procedimiento permitiría verificar cuántos y quiénes, no solo Beato, han ingresado a la entidad de forma irregular por vía de las diferentes gestiones administrativas del Colegio. ¡Pero pensar que se hará no es más que una quimera! Y lo es por la sencilla razón de que las clases no se suicidan. Ese marcelinismo acostumbrado a las mañas y manipulaciones de todo género para inútilmente mantener el control del CDP, no se lo va a permitir y tampoco quienes le sirven de instrumento. Los que hemos estado por décadas haciendo vida gremial en el destartalado CDP, sabemos de sobra que cientos de “miembros”, han sido incorporados de forma irregular con el único propósito de garantizar votos al grupo indicado. Es más, nos atrevemos a proyectar, hasta prueba de lo contrario, que en el CDP existen hoy entre 400 y 500 miembros que no son periodistas, que fueron ingresados fuera del plazo dispuesto por la ley y que, muy penosamente, muchos de ellos, que para nada son culpables, no conocen la P de periodistas. ¡Pero votan! Continuaremos…








