Buenos días. Un reciente estudio de Participación Ciudadana pone en el tapete un tema que hace mucho tiempo forma parte de la frustración colectiva de muchos dominicanos, la escasa credibilidad y confianza que la gente tiene en instancias sagradas del sistema democrático, como los partidos políticos, el Gobierno, Congreso y Policía Nacional. El estudio, que fuera financiado y asesorado por la Unión Europa, revela que, entre las entidades citadas, la que más aceptación alcanza apenas concita el 41 por ciento. Y entre todas, los partidos obtienen la peor valoración, un 20.4%, situándose por debajo del Gobierno, la Policía Nacional y el Congreso de la República, y llevándose el récord de acumular el porcentaje más alto de desconfianza extrema, alrededor del 44 por ciento. Lo peor a que conduce este cuadro en particular, es que un 42 % de los dominicanos asume que la democracia puede funcionar sin necesidad de que existan los partidos. Según el estudio, el Gobierno solo cuenta con un 20.8% de aceptación, el Congreso Nacional el 21.5, la Policía Nacional un 22.2 y la justicia el 28.1%. Cada una de las variables expuestas aporta motivos suficientes para analizarla por separado, de manera que, por ahora, hay que concluir en que el sistema democrático dominicano, sus columnas más fundamentales y representativas, está definitivamente enfermo. Y tal vez sea oportuno plantearse en serio una reforma del modelo que no gastamos los dominicanos. Es que la gente percibe que esta democracia lanza a las costillas del pueblo su elevado costo y camina con sus viejas debilidades sin cambios ni respuestas, esas que gravitan en la progresiva desmejora de la calidad de vida del que menos puede. La variedad temática del contexto expuesto es mucha, de ahí que frecuentaremos en las particularidades.







