Registro civil ausente en Haití es obstáculo para regularización de haitianos en RD

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Por Juan Manuel Garcia

Juan Manuel García

Seguir los estudios del experto Wilfredo Lozano, sobre el número de haitianos inmigrantes legales e ilegales, en la República Dominicana, resulta un ejercicio edificante en los actuales momentos.

El país está sometido a presiones y a un debate amargo obligado sobre el tema.

Lo cierto es que el territorio nacional está plagado de haitianos en labores de jornaleros agrícolas, obreros de la construcción, comerciantes, y trabajadores urbanos del sector servicios. Y de desempleados haitianos.

Son una fuerza económica determinante de la que grupos de poder se benefician, mientras intentan mirar hacia otro lado siendo parte de un terrible problema de patria o muerte.

El actual presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, visitó la Republica Dominicana en el 2014, siendo vicepresidente de esa nación, y gobernando a los dominicanos el señor Danilo Medina.

Para Biden, en aquellos momentos, según definió a Medina, era un “líder decidido”, por haber actuado con rapidez y decisión ante la situación provocada por la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional. También por tener en sus manos la recién aprobada Ley 169-14 que establece un régimen especial para personas nacidas en el territorio nacional inscritas irregularmente en el Registro Civil dominicano y sobre naturalización.

Para Estados Unidos y el Biden de ahora, las cosas son diferentes. La aplicación de aquellas reglas que aplaudía, son ahora un veneno racista para los retorcidos diplomáticos norteamericanos.

Ya se dijo, en las redes y otra prensa norteamericana, que Haití y RD habían anunciado la fusión de ambos países en una sola nación. Fue una gran mentira que debió de ser desmentida por Prensa Asociada que dijo verificó su falsa nota aparecida en la red Facebook, en aquella ocasión.

Todo se produjo con el interés de enarbolar un mensaje subliminal como entorno a la visita al país de Joe Biden en 2014, hablando con Danilo Media en Palacio Nacional.

Ocurre, sin embargo, que los haitianos son ilegales en su propio país, en donde ha sido imposible elaborar un registro civil definitivo que permita saber con exactitud cuántos son, y a que se dedican, desde que nacen hasta que mueren. Porque no hay registro en ese país. Aunque en la tabla de población mundial Haití aparece con poco más de once millones y medio de personas.

En distintas ocasiones se ha intentado ayudar a Haití a organizar un registro civil. La Organización de Estados Americanos, con experiencia en ese ramo, junto a naciones como Canadá que ha aportado fondos, han visto su esfuerzo medianamente diluido.

En 2010, insistía en la necesidad de continuar fortaleciendo y construyendo un registro civil en Haití. El cual debía también incluir a menores y niños. Lo decía el organismo en la creencia de que la mayoría de los elementos más básicos de la planificación y el desarrollo socioeconómico requieren un registro exacto de la población y su ubicación.

En eso, la OEA ha invertido más de cinco años, llegando a registrar más de cuatro millones de adultos. Pero, llegó el terremoto y demolió a Haití. Todos los esfuerzos fueron interrumpidos por la tragedia. Luego se retomó esa tarea censal.

Un ex presidente haitiano que anda por ahí, Michel Martelly, hoy perseguido y difamado por los norteamericanos y los canadienses, en aquel entonces se ufanaba por el esfuerzo de la OEA para la modernización del sistema de registro civil.

En 2011, Martelly, alabó también a la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (ACDI) por su ayuda para la modernización del sistema de registro civil haitiano. Este organismo había dejado inaugurado un laboratorio de digitalización de los Archivos Nacionales de Haití.

Desde el año 2005, la OEA presta apoyo técnico para digitalizar las actas históricas de registro civil y desarrollar una base de datos electrónica que permita albergar la información digitalizada. La base de datos acumuló más de 14 millones de actas, con información de registro para los 5 millones de adultos que fueron matriculados y recibieron como resultado una tarjeta nacional de identidad segura.

El Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Haití habilitó dos programas pilotos de modernización en hospitales públicos en las comunidades de Cité Soleil y Delmas, para aprovechar la experiencia en otras ciudades y hospitales del país.

El 29 de junio del 2012, la OEA informó sobre la conclusión del “proyecto de Registro Civil en Haití implementado, aunque dijo que los retos continúan”. A ese nivel, ese año el proyecto de Modernización e Integración del Registro Civil Haitiano, financiado por el Gobierno de Canadá e implementado por la Organización de los Estados Americanos (OEA), fue dejado así.

Desde el año 2005 la OEA, ayudó a la emisión de identificaciones nacionales a 5.054.214 adultos haitianos. Los documentos de identidad cuentan con medidas de seguridad biométricas y un número único de identificación nacional que puede ser utilizado para votar, realizar transacciones comerciales y solicitar beneficios otorgados por el gobierno nacional.

Sin embargo, un número de factores legales, procedimentales y presupuestarios dificultan la identificación de un número significativo de menores en Haití. El Proyecto ha sido posible gracias a la generosa contribución de 15,5 millones de dólares de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA) desde el año 2008 hasta 2012.

La OEA ha dicho que apoyará el proceso de registro de ciudadanos haitianos en República Dominicana. En el 2013, la organización lo consignó así, en una reunión de su Secretario General, José Miguel Insulza, y el Viceministro de Relaciones Exteriores para Asuntos Económicos y Negocios Comerciales de la República Dominicana, César Roberto Dargam. Jamás, ninguna persona u organismo ha dado continuidad a esa información. Se trataba de un propósito del gobierno de Danilo Medina, para intentar solucionar ese eterno problema que comparten Haití y República Dominicana: la presencia de miles de ciudadanos haitianos indocumentados en la República Dominicana.

Se buscaría, luego que el gobierno haitiano documente a sus nacionales, abrir paso a la regularización de más de cientos de miles de trabajadores haitianos que residen en República Dominicana, por medio de un permiso de trabajo temporal. De eso se habló en una reunión bilateral sostenida por el presidente Medina y el Presidente de Haití¬, Michel Martelly, en el marco de la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, celebrada en Petion-Ville, Haití.

Hoy día, en medio de su marasmo social, político y total, el gobierno haitiano, impuesto por las hegemonías, ya habla de organizar elecciones. En eso desde hace más de año y medio. La Oficina Nacional de Identificación (ONI) transmitió al Consejo Electoral Provisional (CEP) el 31 de enero de 2022 la lista de haitianos inscritos en sus registros, incluida la diáspora de Estados Unidos y República Dominicana, constituida por 4.602.630 personas: 2.182.869 hombres (47%) y 2.419.761 mujeres (53%).

¿Cuántos son los haitianos en Haití? Esto, para determinar cuántos haitianos ilegales y legales viven en territorio dominicano. Esa es la cuestión.

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