Cigarros, historia y potencial dormido de Tamboril

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Tamboril y la producción de cigarros están entrelazados en el devenir histórico tanto del propio municipio como del tabaco. La primera fábrica para la producción de cigarros nace en el año 1903 en el sector Guazumal, con el nombre de La Aurora, fundada por un joven emprendedor de apenas 17 años de edad, Eduardo León Jimenes, quien había heredado de su padre una extensión de 80 tareas de tierra.

Eduardo León Jimenes

Aunque Tamboril era para entonces un importante productor de tabaco, al igual que de otros frutos tropicales, la siembra no constituyó la atracción principal de Eduardo León Jimenes, quien optó por la elaboración de cigarros e inició su proyecto con solo dos tabaqueros. En el transcurrir de los años trasladó la fábrica a Santiago de los Caballeros y, décadas después, esta regresó a Tamboril funcionando hoy en el complejo industrial de zona franca del municipio.

Cigarros La Aurora

Hasta principio de los años 70, la producción de cigarros era para consumo nacional y local, representando una actividad tradicional que aportaba apreciable cantidad de mano de obra, pero que no se había consagrado como el ente más influyente de la economía local, lo que sí es hoy, por su poca presencia en los mercados internacionales.

El boom del cigarro tamborileño

El cambio radical inicia a partir de que la producción pone el ojo en el mercado estadunidense, que prefería un puro elaborado a mano y no a máquina como el que se ofertaba para entonces allí. El nuevo enfoque dio origen al surgimiento del tipo de cigarro llamado “vitola”, que si bien es hecho a mano incorpora un molde para una mejor elaboración y terminación.

La primera de estas fábricas la instaló en los años 70 un cubano de nombre Rolando, quien inició con cuatro trabajadores en el local que hoy ocupa la biblioteca Tomás Hernández Franco, antigua estación del ferrocarril central. Este inversionista se interesa en la elaboración del tipo de cigarro indicado para el mercado norteamericano, y tenía de socio a quien para entonces fungía como síndico municipal, periodo 1970-1974, Gregorio de Jesús Comprés.

Con el surgimiento de esta fábrica de vitola inicia en Tamboril una verdadera proliferación de este modelo de producción especializada para la exportación, creándose las condiciones para la conquista del mercado norteamericano.

En la actualidad se calcula que más del 90 por ciento de la producción de vitolas va al mercado exterior, consumiendo los norteamericanos entre el 75 y 80 de estos. Y a diferencia de lo que ocurría antes, un porcentaje mínimo se queda en el mercado interno para ofertas en tiendas, supermercados, centros turísticos y el propio municipio.

El boom de la industria trajo consigo la demanda de mano de obra especializada, lo que generó el surgimiento de talleres o escuelas donde se enseñaba, sobre todo a las mujeres, a fabricar este tipo de cigarro. Hasta entonces las mujeres solo participaban en labores de clasificación del tabaco, en el despalille y en el rache. En estos centros aprendían a elaborar una parte del cigarro ya que los tabaqueros de Tamboril hacían el proceso completo de la vitola.

La tecnología también ha contribuido al desarrollo de la industria tabacalera de Tamboril, en tanto no solo facilita los procesos administrativos de rigor, sino la utilización de ligas de diferentes tipos de tabaco para obtener variedades de cigarros fuertes, suaves y de sabores como la vainilla, fresa, chocolate, entre otros.

En el contexto descrito surge, además, el desarrollo de una mano de obra que sin dudas es la mejor calificada del país y que es requerida para la producción de puros fuera de Tamboril, como en los casos de Villa González, Licey, Narvarte, zona franca de Santiago y otros. Al propio tiempo, el municipio cuenta con finos artesanos y verdaderos artistas que exhiben su talento en exigentes eventos y ferias que tienen como escenarios las capitales más famosas de Europa y Estados Unidos.

Las inolvidables luchas obreras

Pero sería poco justo transitar por ese devenir histórico sin destacar uno de sus capítulos más significativos: Las inolvidables luchas obreras lideradas por su fuerte y combativo Sindicato de los Trabajadores del Tabaco, en demanda de reivindicaciones obreras.

Es innegable que los trabajadores del tabaco jugaron un papel importante en la conquista de lo que es hoy la industria del cigarro en Tamboril.  Pero, además, sus luchas reivindicativas, sociales y políticas, lograron establecer respeto y atención a las demandadas que planteaba el sector”, nos argumenta el histórico líder del sindicato y guía de las amplias jornadas no solo por sus demandas, sino por los espacios democráticos en República Dominicana, Carlos Rivas.

Carlos Rivas

Recuerda que los tabaqueros no tenían derecho siquiera a regalía pascual y que en diciembre, lo único que recibían de los dueños de fábricas “era un almanaque y algunos les daban el almanaque y una botella de ron”.

“Para entonces el tabaquero devengaba un salario de entre 9 y 10 pesos por la elaboración de un millar de cigarros, no tenía seguro social, ni le pagaban los días no laborables. Fue a través de sus luchas con el sindicato obrero a la cabeza y el apoyo del pueblo, que logaron conquistar importantes reivindicaciones y, al propio tiempo, aportaron a ganar espacios democráticos en medio del temible y represivo régimen de Balaguer”, afirma.

Los años 70 se caracterizaron por la fuerte represión del régimen de Joaquín Balaguer contra sus opositores y fue precisamente en Tamboril donde se realizó una primera huelga general, que duró una semana, con el objetivo de que sacaran del municipio al Teniente Polanco, el jefe del puesto policial llegó desafiante vociferando que había llegado “la horma del zapato de los revoltosos”. (De Ahora publicó hace poco un serial sobre este personaje y el movimiento huelgario del 1970, bajo la firma de Alejandro Espinal).

La situación política reinante en el país y la persecución feroz desatada contra los principales dirigentes del sindicato, que operaba de manera clandestina hasta 1975 cuando fuera permitido por Balaguer, convirtieron a Tamboril en escenario de constantes paros obreros, protestas, reclamos, micro mítines organizados por la juventud de Línea Roja, y las famosas huelgas tabaqueras.

También era frecuente el apresamiento de las principales cabezas del sindicato, Carlos Rivas, Félix Capellán y otros, tras los cuales andaba siempre la policía y los cepillos de la tristemente célebre Banda Colorá.

“Una de las primeras conquistas fue lograr que Balaguer autorizara que el 30 por ciento del impuesto que pagaba el cigarro y que, a solicitud de los dueños de fábricas, él elimino, se destinara a mejorar el salario de los tabaqueros. Esos patronos no cumplieron y fue en 1975, con el sindicato ya legalizado, cuando nos fuimos a una huelga general parta hacer valer ese derecho”, indica Carlos Rivas.

Recuerda que tras hacer cumplir lo del 30 por ciento, el salario subió de 9 a 13 pesos por millar “y cuando el sindicato dejó de funcionar para 1981, el millar de cigarros se pagaba a 80 pesos y había logrado el pago de la regalía pascual, la inclusión en el seguro social y que se pagaran los días feriados”.

Festival y tareas pendientes

La celebración del Dominican Cigar Fest  en la Patria chica que el autor de Yelidá, Tomas Hernández Franco, llamara “Pajiza Aldea”, es mucho más que un reconocimiento a la Capital Mundial del Cigarro, mérito ganado por la fortaleza competitiva y calidad incomparable de su industria cigarrera, es la oportunidad para, en lo inmediato, avanzar hacia la conquista de nuevas metas.

Tamboril tiene por delante el desafío de explotar al máximo la marca “Capital Mundial del Cigarro” y en unión a su variedad de potenciales dormidos, estructurar un plan y una estrategia de marketing con el propósito de posicionarse como atractivo turístico destacado de la Provincia de Santiago.

Es apremiante la creación de una ruta turística que enlace sus principales atractivos turísticos, fábricas de elaboración del cigarro, exhibición de ese proceso completo, centros de acopio del tabaco, su ámbar, sus exponentes en el mundo del arte, la pintura, literatura, sus galardonados artistas, sus personajes, su gente y sus tradiciones…

Pero a la vez, Tamboril cuenta con una variedad de recursos a explotar como su gigante Ceiba Centenaria, el famoso Samán de Ico con casi 200 años de vida, su parque municipal, la casa de Horario Vásquez y doña Trina de Moya, visibilidad de la falla septentrional, plantaciones de tabaco, artesanía, pudiendo también desarrollar actividades de agroturismo y senderismo.

Adelante pues!

(Parte final).

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Periodista y escritor con mas de 38 años de ejercicio continuo del periodismo en República Dominicana. Autor del libro "Hacemos Periodismo Digital?

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