Podemos ser ignorantes sin ser analfabetos en la cultura neoliberal

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Henry Polanco

Tanto Saramago cómo Paulo Fraire fueron críticos frente al comportamiento de los Necios, Petulantes y pseudos intelectuales, que se emblematizaban del sesgo cultural contra los oprimidos de los pueblos,

Algo que nos refleja el índice de Ignorantes que desde su matriz política, medios masivos de comunicación expresan el fanatismo político anti pueblo que al servicio de las élites financieras del sistema neoliberal agonizante capitalista, no reconocen que los pueblos tienen su historia y sus reacciones propias contra las culturas opresoras de las políticas neocoloniales,

» El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. José Saramago (discurso de aceptación del Premio Nobel, 1998).

» La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados «ignorantes» son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una «cultura del silencio». Paulo Freire

La lengua escrita no es el único medio de información y conocimiento, el sistema escolar no es el único sistema de aprendizaje, como suele venderse hoy en día.

Aprendemos a lo largo de la vida y en su mayor parte, por fuera de la lengua escrita y del sistema escolar. Un niño analfabeto no es ignorante; mucho menos una persona adulta analfabeta.

Quienes no leen ni escriben, aprenden de muchas maneras y saben muchas cosas, que claramente los Necios que se autoestiman cómo cultos suelen desconocer,

Mucho de ese conocimiento tiene base científica y es socialmente válido, pues gracias a éste sobreviven, viven, trabajan, construyen una familia, socializan, se divierten, resuelven problemas de la vida cotidiana, enseñan a otros y continúan aprendiendo.

Las personas analfabetas no son ignorantes, del mismo modo que las personas alfabetizadas no son necesariamente lumbreras ilustrada. Hay sabios iletrados y necios con título.

Todos tenemos saberes e ignorancias específicas, en diversos dominios, pues nadie puede ignorarlo todo ni saberlo todo

No existen personas «sin cultura» o «incultas», a menos que cultura se entienda cómo modo restringido y elitista, como alta cultura, como cultura de las élites.

La cultura es una dimensión transversal de la vida y de la política, hay muchas variables entré ser influyentes, y ser culto.

Toda persona pertenece a una o más culturas, independientemente del nivel de escolaridad y del nivel de manejo de la lengua escrita.

Las personas analfabetas se mueven predominantemente en la cultura oral y participan de manera pasiva en la cultura escrita.

Quien no sabe leer ni escribir, como toda persona, tiene lenguas, saberes, creencias, tradiciones, historias, códigos culturales, preferencias, modos de vida, estilos de comunicación, métodos de conocer, entre otros.

Extender el término analfabetismo más allá del campo de la lectura y la escritura, asociándolo con «ignorancia» o «desconocimiento» en general, es una decisión arbitraria que ha llevado a desvirtuar el propio concepto y a multiplicar los analfabetismos y las alfabetizaciones aplicados a prácticamente cualquier campo: «analfabeto político», «analfabeto emocional», «analfabeto tecnológico», «analfabeto digital», «analfabeto ecológico, entre otros,

La errónea asociación analfabetismo = ignorancia, analfabetismo = incultura, ha petrificado algunas de las comprensiones más atrasadas y discriminadoras de la condición de analfabetismo.

Muchos usan «analfabeto» como insulto, como sustituto de ignorante, inculto y hasta bruto, en el ámbito doméstico y en el público.

Muchos especialistas e investigadores se han pasado la vida combatiendo prejuicios en torno al analfabetismo y a las personas analfabetas, buscando avanzar y nutrir el campo con investigación y conocimiento científico, sin saber que en el caso del idioma español es la propia Real Academia Española la que continúa apuntalando viejos prejuicios y concepciones.

Hay individuos que su necedad los convierte en Ignorante, así como su fanatismo político religioso, cultural lo hace depender de la ignorancia de razonamiento prejuiciados, quedando siempre en panorama de ignorancia insensible, antes cualquier explicación espontanea,

Estos ideólogos de oficio desempeñan su papel de manera juiciosa, a través de los diversos medios de difusión, educación y entretenimiento.

Ocupan las pantallas y las ondas de falsimedia, escriben en periódicos y revistas al servicio del capitalismo e imperialismo, ocupan cátedras en prestigiosas universidades del Norte y el Sur del mundo.

Se encargan de repetir un guion establecido, como si fueran oráculos providenciales que tienen las recetas económicas, políticas y culturales que garantizan riqueza y prosperidad.

Ese recetario neoliberal y neoconservador al mismo tiempo, rinde un culto al mercado eufemismo del capitalismo, al individualismo, a la competencia, a la riqueza y a los ricos, a las grandes empresas, a los Estados Unidos. Ese recetario en América Latina y el Caribe, aquí en República Dominicana, estamos llenos de estos especímenes.

 

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