Arando con los mismos bueyes…Razonando

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Razonando
Arando con los mismos bueyes

Alejandro Espinal

Por Alejandro Espinal

Casi una semana después que una patrulla de la Policía Nacional, asesinara una pareja de predicadores evangélicos, recién casados, el Presidente, Luis Abinader, nombra y juramenta una amplia comisión para reformar la llamada institución del orden público.

No es la primera vez que se hace un intento por cambiar el rumbo del organismo destinado a imponer orden y seguridad en la población.

En la Policía Nacional, hay muchos miembros con honor y prestigio para hacer que la misma funcione adecuadamente; sin embargo, ésta no sale de una.

Oficiales y clases que tratan al ciudadano con desprecios y odio por un lado, y por otro, hacen coro y reciben peaje de la delincuencia, constituyéndose esta práctica en insumo de robo, drogas y crímenes sin castigo.

Esta policía fundada en el 1936, por el tirano, Rafael Leónidas Trujillo, poco ha avanzado en combatir la delincuencia, al contrario una parte de sus miembros parecen asalariados de grupos de mafiosos.

Todos los intentos por adecuarla a los
nuevos tiempos han fracasado porque su mal es genético transmitido por su fundador.

La Policía como cuerpo represivo es un ente puramente civil, pero está creada como si sus miembros fueran militares, decenas de generales, coroneles, mayores, capitanes, tenientes, sargentos, cabos, rasos de primera clases y alistados.

Esos rangos también los tienen los bomberos y la policía municipal, donde cualquier pellizca queso es un «coronel», es decir mucha gente queriendo ser «jefe». De ahí que cada nuevo director tiene grupos que lo adversa y hacen chapucerias para que fracase y venga el «quítate tú pa ponerme yo».

Pegar parches donde no hay una base que sostenga los mismos, prolongará su mal llevada vida.

La institución responsable de hacer respetar las leyes y proteger a los ciudadanos y sus bienes de peligros y actos delictivos, debe ser nueva totalmente, como aconseja un viejo policía a Eliot Ness, en una de sus serie Los Intocables, refiriéndose a la poca confianza que tenía de los policías de la ciudad. El veterano oficial, le expresa «Si quieres manzana fresca, no vaya al cesto ve al árbol». Es decir, en la mata no habrá manzanas podridas como en el lugar de expendio.

Para cambiar la policía, definitivamente hay que trabajar a mediano y largo plazo, comenzando por desmantelar las escuelas de formación de policías y darle ese rol a las universidades que con un buen pensum puedan formar verdaderos policías, atraídos por el deseo de servir y el incentivo de un buen sueldo, seguro, vivienda y posibilidad de seguir estudiando.

Si queremos seguridad y tranquilidad para todos, no podemos seguir arando con los mismos bueyes.

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