Ajo y Cebolla: Plutarco y las pirañas…

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Plutarco y las pirañas…

Santiago de los Caballeros fue sorprendido el pasado viernes, más bien todo el país, con la destitución del prominente médico y político Plutarco Arias, quien, con apenas seis meses en el cargo de ministro de Salud Pública, fue separado de sus funciones de forma abrupta y sin que oficialmente se ofrecieran mayores detalles. La noticia conmocionó al tratarse de un ser humano de su talla, quien, con apenas seis meses en sus funciones, caía como víctima de pirañas políticas que no juegan ni permiten que se juegue con sus intereses. Plutarco Arias no era un funcionario nombrado para cumplir con algún acuerdo de aliados, ni uno más a quien se le prometiera dirigir ese Ministerio solo por seis meses. Todos saben que Plutarco Arias fue coordinador y jefe de campaña del sector salud del proyecto del cambio, además de que goza de un prontuario envidiable en cuanto a su calidad profesional y moral. A pesar de esos hechos y debido a la falta de información oficial precisa, además de algunos señalamientos fuertes, aunque indirectos, hechos por el ex ministro en su carta de despedida, el morbo y la fábrica de rumores han ganado terreno. Plutarco Arias denuncia en su carta que “sectores interesados en repartirse el presupuesto del Ministerio de Salud, han desatado una andanada de mentiras, criticas, extorsiones y chantajes, con la finalidad de distorsionar mi labor esforzada, recta y transparente en la conducción del ministerio, acción perversa que rechazo con toda la fuerza que me da saberme una persona de valores, de familia, de buenas costumbres y de más de 35 años de ejercicio pulcro de la medicina”. A pesar de los escasos conocimientos que uno tiene acerca del comportamiento del poder y de las irreconciliables luchas de intereses que se dan en su interior, no es están difícil colegir que el destacado médico y político santiagués sucumbió como ministro de Salud Pública por esas intrigas y maniobras perversas de las que no ofrece detalles, pero que están vinculadas a las apetencias desenfrenadas de quienes no solo pelean por los altos cargos, sino por el control  de presupuestos sonoros en ciertos ministerios. Alguna vez el ex ministro deberá identificar ante el país a esos que fungieron como sus verdugos por no alinearse con su interés de “repartirse el presupuesto del Ministerio de Salud”. Deberá ofrecer la oportunidad de que los dominicanos conozcan a esos que, desde afuera y al margen del Ministerio, dispusieron la ruidosa compra de las famosas jeringas aquellas. Deberá develar a esos que forzaron su salida al no perdonarle que, bajo el amparo legal que le otorgaban sus funciones, desafiara a las devoradoras y peligrosas pirañas disponiendo una cotización transparente y manejada bajo los cánones legales e institucionales. Esa correcta y valiente decisión finalmente le costó el puesto y lo convirtió en sujeto de burla de sus poderosos e influyentes enemigos, algunos de los cuales al verse bajo el riesgo de que le tocaran sus cuartos, erguidos de poder y con ínfulas crecidas, llegaron a vociferar: “Y qué es lo que esa mierda se cree…”.

 

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Periodista y escritor con mas de 38 años de ejercicio continuo del periodismo en República Dominicana. Autor del libro "Hacemos Periodismo Digital?

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