El dominio del poder colonizador en la identidad anglosajona

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Henry Polaco

En la teoría marxista, sobre el término hegemonía del Capital se usa para designar al consenso mediante el cual la clase capitalista logra ejercer la dirección política, intelectual y moral de una sociedad, y transformarse en clase dirigentes, esto explica cómo hay factores que muchas veces no es parte de la improvisación sino, de la propia estrategia de propaganda que circulan en los medios de dominación

Unas de las tantas especialidades del poder dominante es su capacidad para secuestrar logros y méritos ajenos, desde los progresos materiales hasta los progresos sociales.

Así, el capitalismo, neoliberal y la nueva ideología radical de los negocios, por la cual hasta los pequeños y sufridos empresarios y emprendedores se creen miembros del mismo gremio, que integran Elon Musk, la familia Walton y Donald Trump, han convencido al mundo que le debemos todos los progresos económicos, tecnológicos, científicos y el pan que comemos a la mesa, a este orden benefactor

Sería absurdo y fácil de refutar ya que están fosilizado en la superstición popular, es tan absurdo como la idea de que el capitalismo y la democracia van juntos, y los valores de la sociedad democrática sólo se cumplen y se respetan en el modelo capitalista, cuando la historia demuestra que, en la abrumadora mayoría de los casos, ha significado lo contrario.

Los grandes negocios y las corporaciones que han promovido múltiples guerras y dictaduras, con la excepción de aquel país de donde procedía ese poder y el interés de orden y buen ejemplo a seguir como el paradigma máximo de la historia y progreso llegan a su fin.

Uno de estos problemas pero de vital importancia lo advirtió y denunció por cadena de televisión el mismo presidente y general Dwight Eisenhower en 1961, al momento de despedirse de la presidencia dijo: la obscena alianza en su país entre el poder militar y las corporaciones políticas y dinero, lo mismo había hecho el presidente Rutherford Hayes en 1886: “este no es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; es un gobierno de las corporaciones, por las corporaciones y para las corporaciones”.

Los valores de la democracia es otro ejemplo de secuestro perfecto, tal como lo fueron las religiones las propulsoras oficiales, para alcanzar mayores dominios en la historia de la humanidad, por lo cual hasta Jesús de Nazaret termina siendo el protector del capitalismo, el portavoz de la ambición desenfrenada de los multimillonarios y bendiciendo guerras y dictaduras de todo tipo, así lo vimos cómo hicieron los golpistas de Bolivia, y Bolsonaro en Brasil y los Trumpistas en Estados Unidos, con Biblia en manos dispuestos a violentar cualquier voluntad política que se interpusiera en sus intereses ideológicos.

Cuando las democracias fueron inevitables en múltiples países, se las colonizó a través de la gran prensa y de los nuevos medios de comunicación masivos como la radio, Televisión y el cine.

En Estados Unidos, a fines del siglo XIX los blancos esclavistas, derrotados en la Guerra civil, se rebelaron contra los nuevos derechos de los negros. Crearon el grupo terrorista más antiguo que existe, el Kul Kus Klan, (KKK), y se popularizaron los alzamientos, linchamientos y hasta intentos directos de golpes de Estado, estilo banana republic, porque esos esclavos Negros eran descendientes de Satanás, tal como lo expresaba la identidad anglosajona de nivel arios.

Algunos de esos intentos tuvieron éxito. El 9 de noviembre de 1898, una turba de supremacistas blancos tomó la corte de Wilmington, la mayor ciudad de Carolina del Norte, y declaró la “Independencia de la Raza Blanca” en base a la “superioridad del hombre blanco” y la constitución del país, que “no había sido escrita para incluir a gente ignorante de origen africano”.

Los negros, la mayoría de esta ciudad, habían logrado participar en las últimas elecciones, eligiendo a algunos representantes, algo que se había logrado en las enmiendas linconnianas,

Al día siguiente, dos mil blancos armados tomaron por asalto las calles, destruyeron y quemaron negocios y el único diario de la ciudad administrado por negros, en la ciudad, no sabemos si se respetaron o no derechos fundamentales en esa antigua democracia burguesa, o solo se permitía actuar en contubernio con los supremacista .

Como era de esperar, se corrió la voz de que algunos negros abrieron fuego contra los vándalos blancos, por lo cual se ordenó “matar a cualquier maldito negro que se deje ver”. Para poner orden, el gobernador ordenó a los soldados que habían regresado de Cuba donde le secuestraron a otros negros su propia revolución tomar la ciudad. Como resultado, algunos cientos de negros fueron ejecutados y miles debieron abandonar sus casas, hechos que la fecha de hoy sólo habla el olvido, y la injusticia, social de la zonas, ni la historia de ese país los resuenas.

El gobierno y sus representantes negros, elegidos en las urnas, fueron reemplazados por una dictadura que nunca se llamará dictadura, sino el gobierno de los ciudadanos responsables y pacíficos que habían restaurado “la ley y el orden” y la voluntad de Dios. ¿Suena como algo reciente?

Incluso feministas, luchadoras por el voto femenino como Rebecca Latimer Felton, recomendaba linchar a los negros que ganaron las elecciones de 1898 en Carolina del Norte, ya que cuanto más educados y cuanto más participan en política, mayor amenaza suponen a la virginidad de las indefensas mujeres blancas.

El linchamiento fue ya sido una institución establecida por la raza superior que, no sin ironía, le teme a la superioridad física y sexual de las razas inferiores.

Rebecca Latimer Felton, campeona de la modernización de la educación, no dejaba de insistir que, cuanto más dinero se invierte en la educación de los negros, más crímenes comenten, contra la sociedad civilizada de los eruditos blancos.

Por años, argumentó que otorgarle el derecho al voto a los negros conduciría a la violación de las mujeres blancas. Aunque desde inmemoriales generaciones las violaciones generalmente eran cometidas por hombres blancos contra mujeres negras, la fantasía pornográfica del poder nunca descansó y Felton recomendó mil linchamientos por semana para menguar el apetito sexual de estos hombres oscuros e ignorantes que ella considera gorilas.

En 1922, por 24 horas, la feminista racista Felton se convirtió en la primera senadora de Estados Unidos por Georgia. La segunda mujer fue Kelly Loeffler, también por Georgia, quien, en enero de 2021, perdió con el candidato negro Raphael Warnock.

Ese mismo día, miles de fanáticos blancos asaltaron el Congreso en Washington, donde el colegio electoral iba a confirmar su derrota, pero en la mentalidad colonizadora inglesas que ha sido la mas exterminadoras con el método Shingoistas que han arrasado a millones de indígenas y siervatizados a millones de africanos, no puede convivir con los negros, latinos, ni ninguna razas inferiores que ahora son amenazas a los supremacistas norteamericanos anglosajones

En el siglo XX, como forma de evitar la catástrofe de la raza blanca anunciada por Charles Pearson, se sustituirá la palabra raza por comunismo, haciendo un un estereotipo de mezclas de minorías no influyentes, con las demandas sociales y políticas, que debían reformar el sistema nacional capitalista para que la denominada democracia funcione y hallar la integridad de los trabajadores africanos, que no podían tener influencia dentro del Establishment

El enroque semántico es tan efectivo que sobrevivirá a varias generaciones de críticos inadaptados, antipatriotas y todo tipo de radicales extremistas de izquierda, o de esa izquierda socialista de Bernies Sander y Kamala Harris, que nada tienen en común la denominada Izquierda Revolucionaria de América Latina y el comunismo Europeo, aún reformado y convertido en socialismo electoral, hoy.

En América latina, la extrema izquierda más radical también ha sido un inevitable efecto colateral del poder imperial, tanto en Cuba, como en Venezuela, han sufrido las arremetidas de los supremacistas blancos, ya sin el cuidado y los bloqueos de las minorías democráticas y socialdemócratas de Washington.

Sólo ha Venezuela, se han cometido las peores atrocidades y latrocinio, en complicidad de las oligarquías y los grupos políticos oportunistas, han cercenado cómo aves de Rapiña las economías y aspiraciones de los países que han llevado a Cabo importantes acciones de cambio revolucionario y sostenido un modelo político más humano que el modelo político anglosajón,

Y por esos las estrategias de dominación son permanentemente enfocadas a promover la agresión y el distanciamiento entre los que piensan en reivindicaciones de sociales similares a los africanos negros de las masacres de Carolina del Norte, en el siglo XIX,

 

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