Logrará Abinader castigar a los corruptos?

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REVOLTILLO

Perfecto Martínez

Perfecto Martínez

Abinader, un discurso y dos desafíos

Primer desafío: El azote al PLD corrupto

Dos desafíos políticos de transcendencia para el gobierno se desprenden de su decisión de retirar el paquete impositivo consignado en el presupuesto para el año 2021, destinado a financiar una parte importante de dicho presupuesto. Un primer desafío tiene que ver con la obligación de demostrar, con hechos y consecuencias, su drástica y frontal acusación de que, en sus gobiernos, el PLD instaló una estructura mafiosa a la que al presidente Luís Abinader responsabilizó de los males heredados por su administración. El segundo desafío (que veremos más adelante), le coloca frente al reto de identificar otras fuentes que les permitan sustituir los ingresos desestimados, sin lesionar a la clase media y al pueblo. El presidente en su discurso fue desgargante con el PLD y los pasados funcionarios, a quienes acusó de instaurar “un régimen político dedicado a la corrupción y a la impunidad. Esta es la fecha en la que aún no completamos la real magnitud del daño causado, porque cada día encontramos cosas nuevas”, dijo, y agregó “ni el pueblo ni tampoco nosotros hemos olvidado que los ilícitos de los Gobiernos del PLD cubren casi la lista completa de todos los tipos penales”.  Sin dudas, son palabras mayores que encierran un compromiso serio del presidente y su gobierno. Y lo son, porque, independientemente de lo asumido y la disposición de cumplirlo, hay situaciones objetivas y subjetivas que tendrán que ser salvadas. El país cuenta con un ministerio público que, aunque tiene cabezas renovadas que merecen ser destacadas, su cuerpo luce cansado, se le señala de estar viciado y con frecuencia demuestra incapacidad para estructurar expedientes con calidad. Peor aún, a pesar de las renovadas expectativas en cuanto a que “los ladrones” sean procesados y enviados a las cárceles, se le restringe drásticamente su presupuesto para el año 2021, en más de 7 mil millones de pesos, lo que inevitablemente atrofiará su capacidad de acción. De todas formas, habrá que mantener las esperanzas en que, a pesar de esos y otros escollos, el gobierno superará el desafío y evitará se repita lo que ocurre cada vez que se instalan nuevas autoridades respecto a que se castigue a los que el rumor público señala como responsables de haberse cargado los dineros del pueblo. La gente confía en que la experiencia no sea la misma, que ahora no se trate de un recurso de propaganda política, de la coartada mil veces repetida para desviar la atención acerca de las promesas de campaña, que las expectativas creadas entre los humildes, verdaderas fantasías al más alto nivel, al final no caigan en el vacío. Ojalá no vuelva a apoderarse de todos, la vieja creencia de que los partidos políticos, el sistema que los cobija, el propio Estado, no son más que instrumentos de protección y complicidad entre uno y otro. Por eso el presidente está obligado a diferenciarse, a cumplir con sus reiteradas palabras y de paso, por vez primera satisfacer el ansia de la gente.

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Segundo desafío: Buscar otras fuentes de ingresos

Edificio del Banco Central de República Dominicana

El segundo desafío coloca al gobierno frente al reto de identificar otras fuentes de captación para sustituir los ingresos desestimados, sin lesionar a la clase media y al pueblo. Aunque requerirá de valor, el escenario ofrece un mayor margen de maniobra al presidente al proporciona la oportunidad de reencontrarse con el compromiso asumido en campaña, aquel de que “el poder será de la gente”, que hará “un gobierno para la mayoría”, así como la oportunidad de corregir lo que censuró respecto a que “no somos una verdadera democracia, porque seguimos teniendo hambre y sed de justicia”. Sin que tenga que lesionar el ya malogrado presupuesto de las mayorías, el gobierno puede llenar las arcas nacionales con tan solo declarar la guerra a la elevada evasión fiscal, una censurable e impune práctica de sectores intocables que despojan al Estado de ingresos superiores al 4 por ciento del PIB. Igual tiene a su favor el no menos irritante tema de los subsidios y exenciones especiales, que representan un astronómico 10 por ciento del PIB y de cuyas concesiones no recibe el pueblo beneficio alguno. A todo esto, se suma la necesidad de limitar el gasto público como prometió en campaña. Naturalmente, está por verse si desde el gobierno hay voluntad política suficiente para apretar la tuerca a unos pocos poderosos que, a pesar de que son tan pocos, por su influencia y poder de decisión nadie nunca toca. Esperemos…

******************************************************************************************El PLD, su congreso y el futuro

A ciencias ciertas no sé cuántos en la alta dirigencia del PLD se llegaron a creer que ese partido, con el nivel de desgaste que había acumulado, con una división encima y con un candidato definitivamente malo de vender, tan malo que un duce jalao se vendía con mayor facilidad que Gonzalo Castillo en una comunidad de diabéticos, tenía posibilidades, aunque fuesen remotas de ganar las elecciones del 5 de julio del año en curso. Aunque a algunos de su alta dirección les provoque enojos, no les queda otro remedio que admitir que el PLD cavó su propia tumba con la división que se produjera después de sus elecciones primarias. La intolerancia irracional unida a la avasallante imposición de un sector contra otro, cerraron la mente y eso hizo imposible que las apetencias personales y grupales, las luchas irreconciliables entre uno y otro, cedieran para abrir, aunque fuera un mínimo espacio a la posibilidad de un entendimiento, aunque solo fuera para ganar las elecciones, mantenerse en el poder y luego tratar de resolver vía las instancias institucionales los conflictos. Pero en cambio, lo que el PLD decidió fue sentarse en el banco, ver el cadáver pasar, entregar el poder, sin que le importara la suerte de más de 400 mil votantes colocados en la administración pública, en su mayoría votantes suyos. De manera que a menos que su dirigencia encause al partido por la línea de despojarse de esos elementos que generaron la crisis que tiene actual, se limpia asimismo, abre un proceso crítico y autocritico a través del cual se pueda impulsar una renovación autentica, un barrido de arriba hacia debajo de esos elementos contaminantes se acumularon en su interior, el regreso al poder se proyecta incierto y muy lejano. Para muchos, incluso, el PLD dejó de ser la organización estandarte con la que contaba el pueblo para seguir logrando las transformaciones innegables que sus gobiernos hicieron y entonces se ha convertido en unas siglas, en una cuadra donde las disidencias al parecer no tienen espacio y donde el crecimiento a nivel de pueblo, está en veremos. De modo que servirá de poco celebrar un congreso para repetir a sus cansados cuadros diligénciales, al margen de una apertura que abra espacio a los más jóvenes pero que tienen carrera política en el partido y el Estado, y que solo se limite a legitimar sus errores. Veremos…

 

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Periodista y escritor con mas de 38 años de ejercicio continuo del periodismo en República Dominicana. Autor del libro "Hacemos Periodismo Digital?

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